EDAD MODERNA (IGLESIA)

 EDAD MODERNA (Desde el Protestantismo hasta nuestros días)

16. LA FALSA REFORMA PROTESTANTE

1. El Protestantismo, nuevo azote contra la Iglesia.- La mayor calamidad de todos los tiempos que cayó sobre la Iglesia fue el Protestantismo, cisma y herejía al mismo tiempo, pues no sólo produjo la rebelión contra el Papa y los Obispos, sino que atacó a lo más íntimo y vital del Cristianismo, como es el dogma, la moral, los sacramentos y la disciplina.

Tan amplia y profunda fue la sacudida que el Protestantismo produjo en la Iglesia, que dio lugar a una nueva época de su Historia y separó del árbol frondoso de la Catolicidad extensas partes de Alemania, Inglaterra, Suiza, etc.

Pero con el favor de Dios se repuso pronto de esta sensible pérdida, incorporando al Cristianismo las vastas extensiones del continente americano, recientemente descubiertas por España.

 2. Renacimiento y Humanismo.- El Protestantismo, fue precedido por varios hechos que le prepararon el camino. Estos hechos fueron: los abusos del clero, la relajación de costumbres en el pueblo y en sus príncipes y, sobre todo, el Renacimiento y el Humanismo.

A mediados del siglo XIV apareció en Italia y se extendió por Alemania, Francia e Inglaterra, un movimiento cultural encaminado a resucitar el estudio y la admiración por el arte y la literatura de las antiguas Grecia y Roma. A este movimiento se le denominó Renacimiento y Humanismo, respectivamente. Esta admiración por el  arte y la literatura clásicos ofrecía el peligro de imitar también las costumbres paganas, por lo cual la Iglesia se puso en guardia.

Durante el siglo XV la corriente renacentista fue aumentando y la misma Iglesia la cultivó, convirtiéndose en protectora de las letras y las artes de la antigüedad clásica. Entre los humanistas católicos hay que citar a Lorenzo Valla, Pico de la Mirándola, Tomás Moro, Luis Vives, …

A partir de este momento el Renacimiento y el Humanismo tuvieron dos manifestaciones completamente opuestas: mientras muchos de sus seguidores sirvieron con ellos a la Iglesia y a su doctrina, al amparo de los grandes Papas renacentistas, como Pío II, Sixto IV, a quien se debe la creación de la famosa Capilla Sixtina del Vaticano, y Julio II, en cuyo pontificado fue construida la Basílica de San Pedro, otros, en cambio, atacaron a la Iglesia, desprestigiando sus instituciones, sobre todo el Papado y la vida monástica, preparando así el advenimiento de la herejía protestante.

3. Lutero.-Martín Lutero nació en Eisleben (Alemania), en 1483. Ingresó en los Ermitaños de San Agustín, ordenándose de sacerdote en 1507. Explicó Teología en la Universidad de Wittemberg y fue a Roma en 1511. Vuelto a su cátedra, comenzó a enseñar la justificación por sola la fe, sin necesidad de las buenas obras, negando, además, la libertad humana y el valor de los Sacramentos.De temperamento irascible, atacó con un estilo duro e hiriente, aunque quizá de buena fe, al Papa y a los católicos, muy necesitados de reforma en aquellos tiempos.

4. La falsa Reforma Protestante.- Martín Lutero condensó la falsa reforma que quiso introducir en la Iglesia en una serie de desviaciones morales y errores dogmáticos, que tuvieron como consecuencia uno de los mayores trastornos religiosos, sociales y políticos que ha experimentado la Humanidad.

Los principales puntos de la doctrina de Lutero son:

1º No hay más fuente de revelación que la Biblia, y ésta interpretada libremente por cada unoNegaba, por consiguiente, la divina tradición, el magisterio de la Iglesia y el Primado del Romano Pontífice.

2º El hombre se justifica, es decir, se le perdonan los pecados mortalespor sola la fe, sin necesidad de la caridad y de las buenas obras. La libertad es apariencia, por la esclavitud del pecado, y la naturaleza humana no sólo está herida sino totalmente corrompida y la justificación no transforma interiormente al hombre,

3º Suprimió la Misa, los Sacramentos, menos el Bautismo y la Cena, y el culto a los santos. Negó el Purgatorio, las indulgencias y los sufragios por los difuntos.

4º Entregó la potestad eclesiástica a los príncipes temporales, que se convirtieron pronto en verdaderos tiranos, al ver reunidos en sus manos el poder religioso y el civil.

5. La cuestión de las indulgencias.- En 1515, el Papa León X para terminar las obras de la Basílica de San Pedro,   pidió limosnas, concediendo indulgencia plenaria a quienes contribuyesen con su dinero a dichas obras.

Contra la predicación de esta indulgencia fijó Lutero en las puertas de la Iglesia de la Universidad de Wittemberg noventa y cinco tesis negando el valor de las indulgencias. La curia romana envió a Alemania al Cardenal Cayetano, el cual no pudo conseguir la retractación del hereje. Ante la actitud del reformador, el Papa condenó  cuarenta y una proposiciones de Lutero. Se ordenaba la destrucción de sus escritos y se le amenazaba con la excomunión, si no se retractaba en el término de sesenta días. Lutero no se retractó, sino que quemó la Bula y un ejemplar del Derecho Canónico, por lo cual el Papa lo excomulgó definitivamente por Bula de 3 de enero de 1521.

Muchos príncipes alemanes se sublevaron contra la Iglesia y le arrebataron sus bienes. Y los campesinos se apoderaron de las tierras de sus señores. Lutero, que en un principio favoreció la insurrección, terminó por condenarla. El emperador Carlos V tuvo que intervenir contra los príncipes alemanes, luteranos en su mayoría, originándose una verdadera guerra que terminó con la paz de Augsburgo (1545), por la que se dejaba en libertad a los príncipes alemanes para adoptar en sus estados la religión católica o la luterana.

La herejía luterana se extendió también por Dinamarca, Suecia y Noruega, presentándose algunos focos sin importancia en Italia y España.

6. Inglaterra: Enrique VIII.- Entretanto, el protestantismo se iba extendiendo rápidamente por Suiza, Francia e Inglaterra.

En la Suiza alemana lo introdujo Zwinglio, aceptándolo unos cantones y rechazándolo otros. En Ginebra organizó un protestantismo de tipo absolutista y riguroso Calvino, quien imponía pena de muerte a todo el que se opusiera a su doctrina, como lo hizo con el célebre médico español Miguel Servet, descubridor de la circulación de la sangre.

En Francia favorecieron el protestantismo algunas familias nobles, como los Borbones, dando esto ocasión a las luchas de los hugonotes (calvinistas franceses) con los católicos.

En Inglaterra favoreció el protestantismo Enrique VIII, que se proclamó cabeza de la Iglesia,  por no querer el Papa anular su matrimonio con Catalina de Aragón. Fueron perseguidos cuantos católicos se opusieron a la voluntad del rey, cerrados numerosos monasterios y confiscados sus bienes. Murieron mártires de la ira del Rey, entre otros: San Juan Fisher, obispo de Rochester, y Santo Tomás Moro, antiguo canciller de Enrique VIII.

7. Reacción católica: María Tudor.-Eduardo VI, hijo y sucesor de Enrique VIII, hizo obligatoria la herejía en sus estados. Su sucesora, María Tudor, hija de Enrique VIII y de Catalina de Aragón, llamada La Católica, casada con Felipe II, trató de reconciliar a Inglaterra con Roma durante su breve reinado, encabezando desde el poder una fuerte reacción católica contra los atropellos de Enrique VIII y de Eduardo VI. Las Cámaras aprobaron la vuelta a Roma, y el Papa levantó los castigos contra el Reino.

8. Institución definitiva: la reina Isabel.- La hermana y sucesora de María Tudor, Isabel I, hija de Enrique VIII y de su amante Ana Bolena, impuso de nuevo la separación de Roma, con medidas violentas de las que fueron víctimas innumerables sacerdotes, religiosos e intelectuales católicos, quedando desde entonces definitivamente separada Inglaterra de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana.

Este cisma inglés, distinto en varios de sus aspectos del luteranismo, recibe la denominación especial de anglicanismo, y en él coexisten variedad de tendencias que van desde una gran proximidad a la enseñanza y práctica de la Iglesia Católica Romana hasta otras muy próximas al calvinismo e incluso a la negación de la fe en la Trinidad. Falta una autoridad doctrinal, que no puede desempeñar el rey.

Responde en tu cuaderno:

1.  ¿Por qué abre una nueva época en la historia de la Iglesia el protestantismo?

2.  ¿Qué peligro encerraba el Renacimiento?

3.  Enuncia los principales puntos de la doctrina de Lutero.

17. LA OBRA DEL CONCILIO DE TRENTO

1. La verdadera Reforma.- La Iglesia venía suspirando por una reforma interior y exterior, en la cabeza y en los miembros, es decir, en la jerarquía y en el pueblo fiel.

Esta reforma católica comenzó con el mejoramiento de las costumbres en los Papas y altos dignatarios de la Curia romana, que elevaron de nuevo el prestigio del Pontificado. Continuó luego en el Concilio de Trento, el más importante de todos los de la Iglesia, no sólo por su duración, sino por las materias tratadas y el acierto de sus resoluciones. Tan importante fue este Concilio, que no hubo necesidad de convocar otro en los tres siglos siguientes. Y, finalmente, la verdadera reforma terminó con la aplicación de los decretos tridentinos por tres excelentes Pontífices, ayudados por sabios y santos Obispos y varias Órdenes religiosas, encargadas de llevar la reforma de costumbres al pueblo fiel.

2. El Concilio de Trento.- Con retraso,  Paulo III, de acuerdo con el emperador Carlos V, convocó un Concilio, en Trento, región italiana de habla alemana, para facilitar la asistencia de los protestantes, comenzando sus sesiones el 13 de diciembre de 1545 y terminándolas el 4 de diciembre de 1563.

El Concilio de Trento tuvo tres etapas: la primera durante el Pontificado de Paulo III; la segunda en el de Julio III; y la tercera en el de Pío IV, con grandes interrupciones entre una y otra, a causa de una epidemia y de las guerras religiosas promovidas por los protestantes y el rey de Francia.

A este Concilio asistieron unos 250 Obispos y muchos teólogos y embajadores de todas las cortes católicas. Los protestantes, que fueron también invitados a asistir, se negaron a ello.

       3. Definiciones dogmáticas del Concilio de Trento.- El Concilio de Trento tuvo 25 sesiones dogmáticas, siendo las más importantes:

LA CUARTA, que fijó el Canon de los libros sagrados y dio a la Tradición categoría de fuente de la Divina Revelación.

LA QUINTA, que trató del pecado original y su transmisión a todos los hombrescon excepción de la Santísima Virgen.

LA SEXTA, verdadero eje del Concilio, que versó acerca de la justificación por la fe y las buenas obras, Contra la teoría de los protestantes, que sólo exigían la fe para la justificación y salvación.

LA SÉPTIMA, que trató de los Sacramentos en general y del Bautismo y la Confirmación en particular.

LA TRECE, que definió la real presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

En la sesión VEINTIDÓS se trató del Santo Sacrificio de la Misa, y en LA VEINTICINCO y última, del Purgatorio y las Indulgencias, negadas con tesón desde el principio por Lutero y sus seguidores.

El Papa Pío IV aprobó las resoluciones de todas las sesiones.

4. Decretos disciplinares.- Al mismo tiempo que las sesiones dogmáticas, se iban celebrando sesiones disciplinares, en las que se tomaron acuerdos sobre la reforma de las costumbres en el clero y en el pueblo fiel.

Los más importantes decretos disciplinares se refieren a la creación de seminarios en cada diócesis para la formación de los futuros sacerdotes; a la residencia de los Obispos y Párrocos; a la obligación de los obispos y sacerdotes de predicar el Evangelio y enseñar el Catecismo, etc.

Se restauró también la disciplina en los monasterios, que estaban muy relajados, y se dieron sabias leyes sobre la práctica de la pobreza, elección de superiores y observancia de la clausura.

5. España en Trento.- Se ha dicho con razón que el Concilio de Trento fue tan español como católico. Además del impulso del emperador Carlos V, en las sesiones dogmáticas destacaron los teólogos españoles, como Laínez, Salmerón y Torres, jesuitas; Melchor Cano y Domingo Soto, dominicos; el Cardenal Pacheco, Diego de Covarrubias y muchos otros.

Responde en tu cuaderno:

4.  Descubre las tres fases de la verdadera Reforma.

5.  Enuncia seis definiciones dogmáticas del Concilio de Trento.

18. ÉPOCA POSTRIDENTINA

1. Ejecución de los decretos del Concilio de Trento.- Para poner en práctica los decretos del Concilio de Trento, el Papa Pío IV nombró una comisión llamada Congregación de Intérpretes del Concilio de Trento.

En la ejecución de los decretos conciliares trabajaron tres grandes Papas, muchos Obispos y Santos y varias Órdenes religiosas, que Dios suscitó en su Iglesia para este fin.

2. Los Papas reformadores.- Los tres grandes Papas reformadores que urgieron y aplicaron con eficacia los decretos tridentinos, fueron: San Pío V, Gregorio XIII y Sixto V.

SAN PÍO V (1566 a 1572) reformó el Breviario y el Misal y promovió la Cruzada contra los turcos, que amenazaban a Europa, y fueron vencidos en la famosa batalla de Lepanto, en que se inmortalizó nuestro don Juan de Austria y perdió la mano izquierda Miguel de Cervantes.

GREGORIO XIII (1572 a 1585) fundó en Roma la Universidad Gregoriana y otros varios Colegios para estudios superiores eclesiásticos; reformó el Calendario y creó varias nunciaturas apostólicas.

SIXTO V (1585 a 1590) reformó la Curia romana y defendió la independencia de la Iglesia frente al absolutismo de algunos príncipes.

3. Obispos reformadores.- En las distintas naciones católicas aparecieron santos y sabios Obispos, que con sus virtudes y doctrina contribuyeron a reformar 106 las costumbres cristianas, según las orientaciones del Concilio de Trento.

En Italia, SAN CARLOS BORROMEO, sobrino del Papa Pío IV y Arzobispo de Milán, desarrolló una intensa labor de caridad en favor de sus diocesanos; fundó un gran seminario en Milán y destacó por la predicación e instrucción catequística. Murió en 1584.

En Suiza, SAN FRANCISCO DE SALES, Obispo de Ginebra, hizo innumerables conversiones entre los calvinistas ginebrinos, con su vida santa, su palabra persuasiva y sus escritos atrayentes.

En Portugal, SAN BARTOLOMÉ DE LOS MÁRTIRES, Arzobispo de Braga, y en España, SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA, modelo de caridad, y SAN JUAN DE RIBERA, canonizado por el Papa Juan XXIII, ambos Arzobispos de Valencia, desarrollaron una profunda labor reformadora.

 4. Órdenes religiosas: La Compañía de Jesús.- Con el calor y el apoyo de tan santos y celosos Papas y Obispos, surgieron nuevas Órdenes religiosas que ayudaron a implantar en el pueblo fiel la reforma de costumbres propuesta por el Concilio Tridentino.

Entre todas ellas destaca la COMPAÑÍA DE JESÚS, brazo derecho de la Iglesia en la lucha contra las herejías, insigne por la excelente formación de sus miembros, por la amplitud de su apostolado y por la organización original que le dio SAN IGNACIO DE LOYOLA, su fundador, de unidad militar al servicio de la Iglesia y del Papa. Fue aprobada por Paulo III en 1540.

La Compañía de Jesús ha dado muchos y grandes santos, como San Ignacio de Loyola, autor del Libro de los Ejercicios Espirituales; San Francisco de Borja, que fue su tercer General y, antes, Duque de Gandía; San Francisco Javier, Apóstol del Japón; San Luis Gonzaga, Patrón de la juventud, y otros más cuya relación sería interminable. Jesuitas fueron los grandes teólogos Laínez; Suárez y Molina.

 5. Otras Órdenes religiosas de esta época.- Para la educación de la juventud, SAN JOSÉ DE CALASANZ, español, fundó la Congregación de los CLÉRIGOS DE LAS ESCUELAS PÍAS, llamados también Escolapios.

Para el cuidado de los enfermos aparecieron los HERMANOS DE SAN JUAN DE DIOS, fundados por San Juan de Dios en Granada en 1540.

La vida contemplativa adquirió un gran impulso con la reforma de la Orden Carmelitana, llevada a cabo por, SANTA TERESA DE JESÚS y SAN JUAN DE LA CRUZ, españoles, místicos y poetas de primera magnitud. La Orden Carmelitana reformada se llamó de los CARMELITAS DESCALZOS, siendo aprobada por Gregorio XIII en 1580.

 6. Santa Teresa de Jesús.- La gran reformadora de la Orden Carmelitana, Santa Teresa de Jesús, nació en Ávila, de padres hidalgos y piadosos, en 1515.

A los trece años quedó huérfana de madre y escogió para sustituirla a la Santísima Virgen María.

Ingresó como religiosa carmelita en el convento de la Encarnación de su ciudad natal, y viendo relajada la disciplina de aquel monasterio, emprendió, por divina inspiración, la reforma de la Orden, en cuya tarea encontró grandes dificultades que supo vencer con admirable entereza.

Fundó 17 monasterios de religiosas y, con la ayuda de San Juan de la Cruz, 14 de religiosos. Escribió el Libro de Su Vida, Las Moradas, el Libro de las Fundaciones y muchas cartas. En todos sus escritos campea un estilo ameno, junto con elevada espiritualidad.

Murió el 4 de octubre de 1582, en Alba de Tormes.

7. La Inquisición española.- A fines del siglo XV, el Papa Sixto IV, a petición de los Reyes Católicos, estableció en Castilla el Tribunal de la Inquisición para combatir las herejías y mantener la paz sobre la base de la unidad religiosa. Este Tribunal había actuado ya en la Edad Media en Aragón pero no en los reinos de Castilla y León. En los siglos XV y XVI se extendió a toda España y actuaba de esta manera: A los sospechosos de herejía se les amonestaba a que depusieran sus errores y acataran la verdadera fe. A los que se negaban a hacerlo se les procesaba, se oían testigos, se les nombraban abogados y, si las pruebas eran adversas, se les entregaba al brazo secular para que los castigase conforme a las leyes del reino. La Iglesia nunca ejecutó a ningún hereje.

Es falso que la Inquisición persiguiese la ciencia y produjese numerosas víctimas. Gracias a la Inquisición se evitaron en España las guerras religiosas, que tantas muertes y ruina causaron en Alemania.

Debes saber que:

- Santa Teresa de Jesús fue declarada Doctora de la Iglesia, por el Papa Pablo VI, el 27 de septiembre de 1970.

Responde en tu cuaderno:

6.  ¿Qué reformas llevó a cabo S. Pío V?

7.  ¿Qué fue y cómo actuó la Inquisición española?


19. SIGLOS XVII Y XVIII

1. Vida religiosa y cultural en los siglos XVII y XVIII.- La vida religiosa en los siglos XVII y XVIII tiene dos aspectos completamente opuestos.

Por una parte el Protestantismo, con su original y funesta teoría del libre examen, trajo como consecuencia una multitud de herejías y errores sociales y políticos que se extendieron por toda Europa durante el siglo XVII, e influyeron también dentro de la Iglesia Católica, como el Bayanismo, el Jansenismo y el Galicanismo. Ya en el siglo XVIII apareció el Filosofismobajo la capa de la Ilustración y la Enciclopedia.

Por otra parte, la fundación de nuevas Órdenes y Congregaciones religiosas y la extensión de devociones fundamentales (a la Eucaristía, la Pasión, al Sagrado Corazón de Jesús y la Inmaculada Concepción), que proyectaron luz y esperanza en aquel mundo oscurecido por las ideas revolucionarias.

 Las Congregaciones religiosas que surgieron en estos dos siglos son: la de los HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS, para la enseñanza de los jóvenes, fundada por San Juan Bautista de La Salle, como las Ursulinas, fundadas por  S. Ángela de Mérici, para la educación de las jóvenes; la de los PASIONISTAS, que tiene por fundador a San Pablo de la Cruz; y la de los REDENTORISTAS, que fundó San Alfonso María de Ligorio, consagradas al apostolado de la predicación y dirección espiritual entre las gentes del pueblo. También son de esta época la CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN (Paúles) y las HIJAS DE LA CARIDAD, ambas fundadas por San Vicente de Paúl en Francia († 1660).

LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS y la práctica de los nueve primeros viernes de mes fueron introducidas por Santa Margarita Maria de Alacoque, en Francia, y por el Padre Hoyos, jesuita, en España.

LA DEVOCIÓN A LA INMACULADA CONCEPCIÓN fue especialmente practicada en España, desde donde se difundió a todo el mundo católico.

En cuanto a la cultura cristiana, la Teología produjo en estos siglos figuras tan relevantes como Francisco Suárez, S. Roberto Belarmino,  y Báñez, Bossuet y Fénelon, el pensador y matemático Blas Pascal, etc.

Los temas religiosos fueron expuestos en poemas épicos. Los españoles LOPE DE VEGA, TIRSO DE MOLINA y CALDERÓN DE LA BARCA los llevaron al teatro en sus famosos Autos sacramentales.

La pintura y escultura de estos dos siglos son muchas veces religiosas, sobre todo en España, donde brillan entre los pintores: EL GRECO, con el Entierro del Conde de Orgaz, el Expolio, etc.; MURILLO, con sus Inmaculadas; VELÁZOUEZ, con el famoso Cristo; ZURBARÁN, llamado el pintor de frailes, con su San Jerónimo, etc. Entre los escultores figuran GREGORIO HERNÁNDEZ, ALONSO CANO, etc.

La arquitectura renacentista y después la barroca produjeron muchos y bellísimos ejemplares, en Austria, Alemania, Italia, y España, etc.

2. Místicos y santos de esta época.- A pesar de las herejías de esta época, brillaron en la Iglesia místicos y santos de primera magnitud.

Entre los místicos se cuentan SAN FRANCISCO DE SALES (Introducción a la vida devota), el PADRE NIEREMBERG (Diferencia entre lo temporal y lo eterno), y la venerable MADRE MARÍA DE ÁGREDA (Mística Ciudad de Dios).

 A los santos ya citados como fundadores en esta misma lección, hay que añadir SAN JUAN EUDES, propagador de la devoción a los SAGRADOS CORAZONES; San Juan de Brébeuf, apóstol de los indios  de Canadá; Santa Luisa de Marillac, fundadora de las Hijas de la Caridad; San Martín de Porres, uno de los primeros santos de América; S. Pedro Claver. apóstol de los esclavos americanos, Santa Rosa de Lima, la primera de América, San Vicente de Paúl, apóstol de la caridad, y el BEATO FRAY DIEGO DE CÁDIZ,  santo misionero capuchino, en España.

 3. La Ilustración.- Movimiento cultural dirigido por algunos grupos de intelectuales de Europa, sobre todo de Francia, Alemania e Inglaterra, contra la Iglesia y su doctrina.

En España, Alemania  e Italia existió un movimiento ilustrado católico que realizó una renovación en la Teología, la Filosofía, la Historia, la Economía, Técnicas y Artes aplicadas.

La Ilustración anticatólica produjo errores en el terreno dogmático, como el deísmo; en el político, como el absolutismo de los príncipes; y en el social, como la masonería y la Revolución francesa.

4. El Regalismo.- El absolutismo de los príncipes adoptó diferentes nombres en las diversas naciones de Europa, pero tenía en todas ellas la misma orientación, a saber: la intervención exagerada, y contra todo derecho, de los reyes en los asuntos de la Iglesia.

En Francia este absolutismo se llamó galicanismo, y sostenía que el rey y la nación francesa eran superiores al Papa.

En Austria, josefismo, porque el emperador José II intervino en las cosas más insignificantes de la Iglesia, hasta el punto de que le llamaban el «Rey sacristán».

Y en España se denominó regalismo y se manifestó en que los reyes de la Casa de Borbón  exigieron del Papa, no solo la conservación de los innumerables privilegios concedidos por la Santa Sede a los reyes de la Casa de Austria, sino aplicarlos extensivamente e incrementarlos con otros nuevos.

 5. La Enciclopedia y la Revolución francesa.- Unos cuantos intelectuales franceses, como Voltaire, Diderot y D’Alembert, reunieron todos los errores anticatólicos de la época y los vistieron con ropaje científico y literario para poderlos propagar fácilmente en la sociedad francesa.

Los publicaron en un gran diccionario que se llamó Enciclopedia Francesa, influyendo en la debilitación de la fe en un gran sector del país. Las sectas secretas, y entre ellas las diversas ramas de la masonería, actúan para disminuir la influencia de la Iglesia en la vida social y en la educación.

Una de las consecuencias de la Enciclopedia fue la Revolución francesa. El absolutismo de los príncipes y la incredulidad de la nobleza crearon un malestar en el pueblo francés, oprimido por tributos insoportables, y un espíritu de rebeldía y desprecio contra toda autoridad religiosa y civil.

En la asamblea celebrada en Versalles en mayo de 1789, donde estaban representados la nobleza, el clero y el pueblo, se proclamaron los llamados Derechos del hombre (ya anteriormente proclamados en la constitución norteamericana sin ningún sentido anticristiano). Se nacionalizaron los bienes de la Iglesia, se redujo el número de diócesis y se dejó en manos de los políticos y del pueblo la elección de los Obispos y Párrocos, todos los cuales debían prestar juramento de fidelidad a la Constitución Civil del Clero.

Durante el período del Terror fueron asesinados innumerables sacerdotes. El rey Luis XVI y la reina María Antonieta fueron guillotinados. Se suprimió la religión católica y se dio culto a la Diosa Razón, personificada por una deshonesta comediante, colocada sobre el altar mayor de la Catedral de Nuestra Señora de París.

CARMELITAS DE COMPIÉGNE, SUBEN AL  CADALSO PARA SER GUILLOTINADAS

Innumerables iglesias y conventos fueron incendiados y saqueados. Se realizaron matanzas masivas de hombre, mujeres y niños en La Vandée, Lyón y otros muchos lugares, por mantenerse firmes en la fe y fieles a la Iglesia.

Por fin, los propios cabecillas de la Revolución, como Marat, Danton y Robespierre, fueron asesinados, por los que les iban sucediendo en la dirección del movimiento revolucionario. Terminado el período del Terror, el General Napoleón Bonaparte se proclamó cónsul, tomando entonces la Revolución francesa un nuevo giro.

6. Pío VII y Napoleón.- El general Berthier invadió los Estados Pontificios. Pío VI protestó, siendo apresado y conducido a Valence, donde murió en 1799.

Elegido Papa Pío VII, Napoleón se puso al habla con él para restablecer el culto católico en Francia y asegurarse el poder. Al efecto se firmó un Concordato en 1800, por el cual se concedía libertad para la práctica del culto católico; se reducía el número de diócesis; se ponía en manos de Napoleón el nombramiento de los Obispos, que necesitaban la aprobación ulterior del Papa; la Iglesia renunciaba a los bienes confiscados y el Estado se comprometía a sostener decorosamente el culto y clero francés.

Al ser Napoleón elegido emperador en 1804, pidió al Papa Pío VII que le coronase, a lo que accedió, celebrándose el solemne acto de la coronación en la Catedral de Notre Dame de París, el 2 de diciembre de aquel mismo año. Una vez proclamado emperador, comenzó Napoleón una serie de atropellosEl Papa lo excomulgó y Napoleón entonces suspendió el Concordato de 1800 y confinó a Pío VII en Fontainebleau, donde le obligó a firmar un nuevo Concordato con vergonzosas concesiones.

Cuando en 1814 era derrotado Napoleón por los aliados, hubo de firmar precisamente en Fontainebleau su abdicación al trono de Francia. Pío VII entró  en Roma, mientras Napoleón marchaba al destierro, primero a la isla de Elba y poco después a Santa Elena, donde murió. La familia de Napoleón pudo vivir gracias a la caridad del Papa Pío VII, que la socorrió con gran generosidad.¡La Iglesia, siempre Madre, aun con los hijos que se rebelaron contra ella!

 

Responde en tu cuaderno:

8.  Indica las consecuencias del protestantismo en los siglos XVII y XVIII.

9.  ¿Cuál fue la aportación de la Iglesia en esta época revolucionaria?

10.        ¿Qué es la Ilustración?

11.        ¿Qué pasó después de ser coronado Napoleón por Pío VII?

20. SIGLO XIX

1. El Liberalismo.- El siglo XIX es el siglo de grandes errores religiosos, políticos y sociales. Entre ellos cabe destacar una concepción errónea del liberalismo (término que designa realidades muy distintas), el socialismo y el comunismo, que vamos a estudiar brevemente.

Se puede entender como Liberalismo el pensamiento y actividad que promueve las libertades civiles y que se opone al despotismo. La democracia representativa se basan en estas correctas doctrinas liberales.

En cambio, el liberalismo erróneo es una de las más funestas consecuencias del principio protestante del libre examen, y tiene varios aspectos: el religioso, el político, el económico, etc.:

EN EL ASPECTO RELIGIOSO,  La ideología liberal contenía elementos de genuina raigambre cristiana, mezclados con otros de origen diverso, que favorecían, en última instancia, el ateísmo o la indiferencia religiosa, por una concepción del mundo y de la existencia antropocéntrica: los hombres serían completamente autónomos, desvinculados de la ley divina.

EN LO SOCIAL, al desconocer (o rechazar) la ley de la naturaleza, inscrita en “el corazón del hombre”,el liberalismo social defiende la libertad omnímoda en las conductas privadas de los individuos y en sus relaciones sociales. La legalización del consumo de drogas está avalada por el liberalismo social.

 Y EN EL ECONÓMICO, favorece la libertad absoluta de las clases productoras, que ha dado lugar al capitalismo extremo, a la inhibición de los gobernantes en la regulación de las relaciones económicas y de trabajo, y a la opresión de los trabajadores por patronos y a todos los trastornos que de esta situación se derivan.

Este liberalismo fue condenado por el Papa Pío IX en varias de sus encíclicas.

2. El Socialismo.- Como reacción contra el liberalismo apareció también en el siglo XIX el socialismo, error social que consiste en poner en manos del Estado al individuo y a la sociedad, con todos sus elementos.

En consecuencia, el socialismo niega al hombre el derecho a la propiedad individual, haciendo al Estado dueño absoluto de la tierra, fábricas y demás elementos de producción.

Sostiene que la familia y la sociedad no traen origen de Dios, sino que son fruto del libre convenio de los hombres y, por lo mismo, niega a la Iglesia el derecho a intervenir en la educación de la juventud, que considera función exclusiva del Estado.

Según el socialismo, la Iglesia debe estar sometida al Estado como si fuera un organismo estatal.

Todos estos errores del socialismo fueron condenados por los Papas Pío IX, León XIII y Pío XI en multitud de documentos.

 3. El comunismo.- Derivado del socialismo, el comunismo es el más pernicioso error social, político y doctrinal de nuestro tiempo, puesto que no sólo niega al individuo el derecho de propiedad sobre los elementos de producción, sino hasta sobre los de consumo, como la comida, el vestido, etc., que los han de distribuir los jefes comunistas según el trabajo de cada ciudadano. «Nada es de nadie; todo es de todos», es su absurdo lema.

En el terreno doctrinal, el comunismo niega la existencia de Dios y de todo el orden sobrenaturalprofesa el más absurdo materialismo y fomenta la lucha de clases y la revolución social.

El comunismo fue condenado por todos los Papas contemporáneos, sobre todo por Pío XII, que lanzó excomunión contra los que profesen, defiendan y propaguen el comunismo materialista y ateo.

Como régimen político y social, el comunismo ha sido implantado en la Rusia Soviética, donde se impuso después de una terrible revolución el año 1917, habiendo producido, a través de sus cuarenta y seis años de existencia, innumerables víctimas y trastornos de toda clase en aquella nación y en otras en que ejerce su influencia, como son todas aquellas que caen tras el telón de acero. Prácticamente, en todas ellas está suprimido el culto libre de la religión católica.

4. Doctrina social de la Iglesia.- Los Papas contemporáneos no se han limitado a condenar estos perniciosos errores modernos, sino que han señalado a los católicos la solución cristiana de todos los problemas que plantea en el mundo esta difícil época de la Historia.

Los últimos Papas, en muchas de sus encíclicas, han fijado la doctrina de la Iglesia en este punto tan importante.

La Iglesia afirma la igualdad de todos los hombres únicamente en cuanto a su origen, ya que todos somos hijos de Dios; en cuanto a la naturaleza, ya que todos somos un compuesto de alma racional y cuerpo humano; en cuanto a la Redención, ya que Cristo murió por todos; y respecto a nuestro fin último, por cuanto todos estamos llamados a la herencia del cielo.

En todo lo demás, es decir, en las virtudes y en los vicios, en la fuerza y en la inteligencia, en la salud, etc., los hombres son desiguales, y, por consiguiente, es desigual su situación social, cultural y económica.  Aunque el bien común exige que todos sean iguales ante la ley, que tengan oportunidades para desarrollar sus talentos y el bien común exige que todos, y no solo unos privilegiados, puedan participar en la riqueza material y espiritual, como exige que todos contribuyan con su esfuerzo a su crecimiento.

La propiedad individual es tan necesaria en la sociedad como lo es el trabajo. Ahora bien, entre las distintas clases sociales tiene que haber paz y armonía, no luchas ni odios, que se consigue con la práctica de la justicia y de la caridad. Tanto los patronos como los empleados, los gobernantes como los gobernados, deben cumplir, respectivamente, los deberes de justicia; pero los de arriba, es decir, los gobernantes, patronos y ricos, deben, además, practicar la caridad.

La justicia se debe manifestar en los PATRONOS pagando el justo salario (salario familiar) a los empleados, facilitándoles el acceso a la propiedad y no imponiéndoles nunca un trabajo superior a sus fuerzas. En los EMPLEADOS se debe manifestar la justicia trabajando con arreglo a las condiciones estipuladas, no provocando huelgas, salvo casos extremos, tratando bien las máquinas y demás instrumentos de producción, respetando a los patronos, etc.

La caridad se ha de manifestar en los gobernantes y clases superiores con la creación de seguros sociales, subsidios familiares; y asistencia y beneficencia  en favor de las personas más necesitadas.

Los Papas contemporáneos, sobre todo León XIII, en la Encíclica Rerum Novarum, y Pío XI, en la Quadragesimo Anno, defienden también la creación de sindicatos de empleados para la defensa de los intereses de la clase trabajadora, frente a la exagerada codicia de la clase capitalista.

También han escrito encíclicas sociales los Papas posteriores, así: Juan XXIII, la Mater et Magistra y la Pacem in Terris; Pablo VI, la Populorum progressio; y Juan Pablo II, la Laborem exercens, la Sollicitudo rei socialis y la Centesimus annus; Benedicto XVI, Caritas in veritate; y el Papa Francisco, Evangelii Gaudium y Laudato si´.

Debes saber que:

- A noviembre de 2005 el comunismo sólo pervive, como régimen de estado, en unos pocos países, como son: Cuba, Corea del Norte, China o Vietnam; pero el liberalismo y el socialismo son las doctrinas imperantes en el mundo, constituyendo la mayoría de las democracias liberal-socialistas.

Responde en tu cuaderno:

12.        ¿Cuál es la causa principal del liberalismo?

13.        Explica lo que sepas sobre el comunismo.

14.        ¿Qué afirma la Iglesia en su doctrina social?


21. LAS MISIONES

1. La Iglesia Misionera.- Jesucristo impuso a los Apóstoles el deber de «ir por todo el mundo a predicar el Evangelio a toda criatura».

Obediente a este divino mandato, la Iglesia ha venido difundiendo la luz del Evangelio a través de toda su Historia. Pero ha sido en la Edad Moderna cuando el movimiento misionero ha logrado mejor organización y mayor eficacia, gracias a la sabia dirección de los Papas y a la cooperación de los católicos.

2. El testamento de Isabel la Católica.- España fue siempre ardiente propagandista de la doctrina de Cristo entre los pueblos infieles, como lo demostró con los bárbaros y los árabes. Por eso, al descubrir el Nuevo Mundo, la gran preocupación de los Reyes Católicos, del clero y de los propios descubridores, fue llevar la luz del Evangelio a aquellas regiones paganas.

Fiel reflejo de este afán evangelizador de España es el testamento de Isabel la Católica, otorgado en 1504, una de cuyas cláusulas dice lo siguiente: «Nuestra principal intención fue instruir los vecinos y moradores de aquellas tierras en la Fe católica y enseñarles y doctrinarles buenas costumbres, y poner en ellas la diligencia debida y no consientan ni den lugar a que los indios vecinos y moradores de las Indias reciban agravio alguno en sus personas y bienes, mas que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien y provean» (Cláusula 12 del Codicilo).

3. Evangelización de América.- Asegurada la paz interior con la sabia política de los Reyes Católicos, España prodigó su inmensa capacidad evangelizadora misionando en tierras de América y proveyéndolas de iglesias, monasterios, hospitales, universidades y colegios.

En efecto, a los diez años del descubrimiento, se establecieron en las Antillas comunidades de franciscanos, mercedarios y jerónimos, fundándose las diócesis de Santo Domingo, en Haití, y San Juan, en Puerto Rico.

Al descubrir Hernán Cortés Méjico, y Pizarro el Perú, comenzaron todos a trabajar para la conversión de los indígenas, siendo los franciscanos y dominicos los que dieron los primeros y más santos Obispos para las nuevas cristiandades, como Fray Juan de Zumárraga, franciscano, Obispo de Méjico, y Santo Toribio de Mogrovejo, dominico, Arzobispo de Lima.

Después misionaron los agustinos y mercedarios, y, por fin, los jesuitas.

Un tipo especial de misión y colonización ofrecieron las célebres Reducciones del Paraguay, donde los Padres de la Compañía instauraron un sistema de vida patriarcal a favor de los indios de aquel territorio. Bajo el amparo y dirección de los jesuitas se desenvolvió la vida toda de los indígenas, en su aspecto religioso y social, hasta la disolución de la Compañía en 1768.

4. Misioneros españoles.- Entre los muchos y célebres misioneros españoles en tierras de infieles merecen citarse: San Francisco Javier, Apóstol del Japón, Patrono de las Misiones entre los infieles; y el Padre Urdaneta, primer misionero en FilipinasEn AméricaFray Bartolomé de las Casas, dominico, acérrimo defensor de los indios; San Francisco Solano, que evangelizó el Tucumán y el Chaco; y el Padre Anchieta, jesuita, que misionó el Brasil, componiendo gramáticas y diccionarios de las lenguas que hablaban los nativos.

El Beato fray Junípero Serra, franciscano, después de evangelizar el Norte de Méjico, subió hasta la Península de California fundando las ciudades de San Francisco, Los Ángeles y otras.


San Pedro Claver, jesuita, apóstol de los negros, bautizó, instruyó y curó en el puerto de Cartagena de Indias (Colombia) a más de trescientos mil negros. También en Colombia, San Luis Beltrán, dominico, misionó y bautizó a innumerables paganos.

5. Movimiento misional contemporáneo.- La actividad misionera de la Iglesia es en la actualidad realmente prodigiosa, pues no hay rincón del planeta donde la Iglesia no desempeñe su misión evangelizadora ni Orden o Congregación religiosa, y ahora también las diócesis, que no tenga sus avanzadas de apóstoles en el mundo pagano.

A la eficacia de esta labor misional contribuye la Congregación para la Evangelización de los pueblos, especie de ministerio de Misiones, que unifica y ayuda a todo el quehacer misionero de la Iglesia. Reside en Roma y al frente de ella figura un Cardenal, en dependencia del Papa.

Para ayudar a los predicadores del Evangelio en tierras de paganos se celebran en toda la Iglesia jornadas y campañas de oraciones, propaganda y colecta, como el Domund, el tercer domingo de octubre; la Infancia Misionera, el último domingo de enero; la Jornada de los Enfermos por las Misiones, el domingo de Pentecostés; el Día del Clero Nativo, etc.

Así cumple la Iglesia la misión divina que Cristo le impuso con estas palabras: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura».

Debes saber que:

- Las Coronas de España y Portugal asumieron la evangelización de los territorios de nueva colonización, a consecuencia de una bula del Papa León X en la que se delimitaba la zona de influencia de los dos países, mediante una línea de demarcación (luego denominada «Meridiano de Tordesillas»). A esta potestad evangelizadora se le llamó «Patronato regio».

Responde en tu cuaderno:

15.       Cita seis misioneros españoles y di dónde evangelizaron.

VIDAS DE SANTOS: SAN FRANCISCO JAVIER, SAN JUNIPERO SERRA, SANTA TERESA DE LISIEUX, SAN JUAN BOSCO, SAN PABLO MIKI, SAN CARLOS LWANGA.


 

22. LOS ÚLTIMOS PAPAS

1. Beato Pío IX: Pérdida de los Estados Pontificios.- Durante el pontificado de Pío IX, el más largo de la Historia de la Iglesia (1846-1878) después del de San Pedro, tuvieron lugar tres hechos trascendentales: la pérdida de los Estados Pontificios, la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y el Concilio Vaticano I.

A mediados del siglo XIX comenzó a circular por Italia la idea de reunir en una sola nación todos los pequeños Estados italianos, incluidos los Estados Pontificios. A esta tentativa se le llamó la Unidad italiana. Para lograr esta unidad, Víctor Manuel II, príncipe de la Casa de Saboya y rey del Piamonte, ayudado por el conde de Cavour y el revolucionario Garibaldi, invadió los Estados Pontificios, y en 1870 fijaba en Roma la capital de la Italia unida.

El Papa Pío IX excomulgó al rey y a todos sus colaboradores, se retiró al Vaticano y allí vivió de las limosnas de los católicos de todo el mundo, alcanzando con esto gran prestigio su largo pontificado.

Sus sucesores mantuvieron esta actitud hasta el Tratado de Letrán en 1929.

2. Proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción.-El pueblo cree y celebra desde muy antiguo la Inmaculada Concepción de María. Atendiendo al ruego de toda la cristiandad, el Papa Pío IX declaró Dogma de Fe este privilegio de la Santísima Virgen María el día 8 de diciembre de 1854, en presencia de unos doscientos Obispos de todo el mundo, reunidos en Roma. La declaración (Bula Ineffabilis Deus) produjo gran alegría en toda la cristiandad.

Cuatro años más tarde, la Santísima Virgen María se apareció en Lourdes a Santa Bernardita Soubirous, quien al preguntar por el nombre de la Señora, recibió esta respuesta: «Yo soy la Inmaculada Concepción».

3. Concilio Vaticano I.- El Concilio Vaticano I se reunió por primera vez el 8 de diciembre de 1869 y tuvo que interrumpirse a causa de la ocupación de los Estados Pontificios por las tropas italianas. En él se declaró Dogma de Fe la infalibilidad del Romano Pontífice cuando habla ex cathedra sobre materias de fe y costumbres, como Pastor Supremo de la Iglesia Universal. También se condenaron algunas herejías modernas, como el racionalismo y el fideísmo, y se trataron algunas cuestiones de reforma.

4. León XIII (1878-1903).- Su actividad se extendió al campo religioso, al político y, sobre todo, al social.

EN EL ASPECTO RELIGIOSO-CIENTÍFICO restauró los estudios de Filosofía y Teología y el Observatorio Vaticano; trabajó por la unión de las iglesias disidentes (cismáticas y protestantes); fomentó los estudios bíblicos y la devoción al Corazón de Jesús, al Rosario, a San José y a la Sagrada Familia.

EN EL TERRENO POLÍTICO intentó la amistad con el Gobierno italiano, actué de árbitro en el conflicto surgido entre España y Alemania por la posesión de las islas Carolinas, apaciguó los ánimos en Francia, dividida por las luchas políticas, y mantuvo relaciones cordiales con todas las naciones.

EN EL CAMPO SOCIAL es célebre su Encíclica sobre la condición de los obreros, llamada Rerum Novarum, que le valió el título de El Papa de los obreros. Condenó, en otras Encíclicas, el socialismo y el comunismo, y contribuyó con sus sabias orientaciones y consejos a mantener la paz entre obreros y patronos.

5. San Pío X (1903-1914).- Se llamaba José Sarto y era hijo de humildísima familia.

Hechos los estudios de la carrera eclesiástica con gran trabajo, a causa de su pobreza, recorrió toda la escala de los cargos eclesiásticos, pues fue coadjutor, párroco, canónigo, Obispo, Patriarca de Venecia, Cardenal y Papa.

Condenó el modernismo en su famosa Encíclica Pascendi, dispuso la redacción del Código de Derecho Canónico, reorganizó la Curia romana, creó el Instituto Bíblico, fomentó la enseñanza del Catecismo y el uso de la música sagrada en las funciones litúrgicas; adelantó la edad para la comunión de los niños y recomendó la comunión frecuente de los fieles, por lo que se le llamó El Papa de la Eucaristía.

6. Benedicto XV (1914-1922).-

Trabajó incansablemente en favor de la paz, turbada por la primera guerra mundial (1914-1918), se preocupó hondamente por los prisioneros y los heridos, mitigó el hambre en Polonia, publicó el Código de Derecho Canónico en 1917 y favoreció las misiones con su célebre Encíclica Maximum illud, levantando muchas de ellas que habían sido destruidas por la guerra.

Se le llama el Papa de la Paz.

7. Pío XI (1922-1939).- Su Pontificado fue fecundísimo, como lo demuestra la relación de algunas de las muchas obras que realizó: Trató de consolidar la paz en el mundo con la Encíclica Ubi arcano; firmó diez Concordatos con otras tantas naciones europeas; liquidó la cuestión romana producida con motivo de la usurpación de los Estados Pontificios, con el famoso Pacto de Letrán, firmado el 11 de febrero de 1929por el cual se reconocía la existencia de la Ciudad del Vaticano como Estado independiente, quedando reconciliada Italia con la Iglesia Católica.

Instituyó la fiesta de Cristo Rey; recalcó la doctrina social de León XIII, publicando la Quadragesimo Anno; condenó el comunismo soviético y el nazismo alemán; favoreció grandemente a las misiones.

Durante las revoluciones de Rusia, Méjico y España, que tantos desastres materiales y espirituales produjeron en la Iglesia, derramó abundante bálsamo de caridad sobre los perseguidos y los hambrientos.

Pero lo que más caracterizó a este admirable Pontífice fue el haber sido promotor y organizador de la Acción Católica, publicando encíclicas, cartas y discursos en los que señalaba este urgente deber de los seglares católicos de cooperar con la jerarquía eclesiástica en las obras de apostolado.

8. Pío XII (1939-1958).- Gran diplomático, de virtud acrisolada, de inteligencia clarísima y palabra luminosa, elevó el Pontificado a una altura nunca alcanzada.

Durante la última guerra mundial (1939-1945) hizo esfuerzos por suavizar los efectos destructores de las nuevas armas empleadas; trabajó mucho por la terminación del conflicto; repartió abundantes socorros a las víctimas, sobre todo a los niños, a los enfermos y a los exiliados. En muchas sinagogas judías celebran su memoria por la ayuda prestada a los perseguidos por el nazismo y el fascismo.

Los acuerdos de Yalta: Del 4 al 11 de Febrero de 1945 Churchill,  Roosevelt y Stalin se reparten Europa en el balneario de Yalta (Ucraniana), entregando al control ruso: Polonia, cuya invasión por Alemania -de acuerdo con Rusia- había desencadenado la guerra; la mitad de Alemania, Chequia y Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Serbia, Bulgaria, Rumanía y Ucrania.

El día 1 de noviembre de 1950, declaró Dogma de Fe la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma a los cielos.

9. San Juan XXIII (1958-1963).-

El Cardenal Roncalli (Patriarca de Venecia), tomó el nombre de Juan XXIII.

A los pocos días de su exaltación creó 23 nuevos Cardenales, y tres meses después anunciaba la celebración de un Concilio Ecuménico en Roma, para el año 1962, que se llamaría Vaticano II, demostrando su gran preocupación, como Pastor de la Iglesia Universal, por la unión de toda la cristiandad.

El 15 de mayo de 1961, y para celebrar el LXX aniversario de la Rerum Novarum, publicó una famosa Encíclica social, llamada Mater et Magistra, que tuvo gran repercusión en el mundo entero; y el 11 de abril de 1963, día de Jueves Santo, publicó la admirable Encíclica Pacem in Terris, recordando los caminos para la paz entre todos los pueblos del orbe.

Era de una sencillez admirable y gran simpatía. Después de dura y lenta agonía, murió el 3 de junio de 1963, siendo llorada su muerte por el mundo entero.

10. Concilio Ecuménico Vaticano II.-Es un hecho de gran relevancia en la Iglesia de nuestro tiempo. La finalidad de su convocatoria fue "Promover el incremento de la fe católica y una saludable renovación de las costumbres del pueblo cristiano, y adaptar la disciplina eclesiástica a las condiciones de nuestro tiempo”. Lo abrió el Papa Juan XXIII el 11 de Octubre de 1962 que sólo viviría durante el primer período de sesiones del Concilio. Su sucesor, el Papa Pablo VI lo llevó adelante hasta su clausura el 8 de diciembre de 1965.

El Concilio desarrolló una gran labor que se plasma en los numerosos documentos emanados del mismo: Constituciones, Decretos y Declaraciones que trazaban un importante programa de renovación cristiana. A través de las cuatro Constituciones Lumen gentium (sobre la Iglesia), Dei Verbum (sobre la Sagrada Escritura), Sacrosanctum Concilium (sobre la liturgia) y la Gadium et Spes (sobre la Iglesia en el mundo actual) puso de relieve algunos puntos fundamentales de la doctrina y del comportamiento de los cristianos.

En torno a la época de su celebración afloró una profunda crisis de en la vida de la Iglesia, traducida en un sin fin de abusos cometidos. En la sociedad eclesiástica se produjo una violenta explosión "neo-modernista” de alcance universal, que considera que la Redención no tendría como finalidad primordial la salvación eterna del hombre, sino la liberación de la humanidad de opresiones y servidumbres terrenas y por lo tanto es concebida la misión de la Iglesia como lucha contra las estructuras injustas de la sociedad y la desigualdades entre personas, pueblos y clases sociales.

En el llamado ”mundo libre” el desarrollo económico hace surgir en los países más ricos una ”sociedad e bienestar” que ha demostrado tener una gran capacidad de disolución del espíritu cristiano donde se conjuga el consumismo, el materialismo práctico y un afán hedonista de gozar sin medida de las cosas terrenas. Fruto de todo ello es entre otros, la crisis del matrimonio y de la institución familiar por la plaga de divorcios, los atentados contra la vida de los más inocentes e indefensos a través del aborto, la violencia.


El Magisterio supremo de la Iglesia ha proclamado incansablemente la doctrina católica en toda su integridad y entre los numerosos documentos de Pablo VI destaca la encíclica Humanae Vitae sobre los problemas del matrimonio y la familia.

En medio de todos estos avatares el Espíritu Santo, tal como lo prometió Cristo sigue asistiendo a la Iglesia hasta la consumación de los tiempos y al final del segundo milenio se ha podido observar con claridad esta acción del Espíritu con movimientos que han renovado la Iglesia como es, entre otros, el Opus Dei (1928).

11. Beato Paulo VI (1963-1978):

Cardenal Montini, arzobispo de Milán.

Anunció la continuación del Concilio Vaticano II.

Trabajó para lograr la unión de todos los cristianos.

Con este objeto realizó una peregrinación a Tierra Santa, del 4 al 6 de enero de 1964, estableciendo contacto con los Patriarcas ortodoxos de Jerusalén y Constantinopla y con los jefes religiosos judíos de Palestina. En agosto del mismo año publicó su primera encíclica Ecclesiam suam sobre las relaciones de la Iglesia con el mundo de hoy, y el 2 de diciembre emprendió viaje misionero a Bombay, en la India, para tomar parte en el Congreso Eucarístico Internacional de aquella ciudad y celebrar coloquios con los representantes de las religiones y culturas orientales.

El 4 de octubre de 1965 viajó a la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, donde pronunció un trascendental discurso y celebró la Santa Misa por la paz del mundo.

En septiembre de 1965 publicó una importantísima Encíclica, llamada Mysterium Fidei, corrigiendo algunas desviaciones sobre la doctrina y el culto a la Sagrada Eucaristía.

Con la puesta en práctica de las indicaciones conciliares llegó la utilización de la lengua vernácula a la liturgia, que se multiplicó por todas las lenguas de la tierra; y que, junto a la renovación de la celebración eucarística, vinieron a convertirse en los signos más visibles de las reformas introducidas por el Concilio.

Esta implantación de las indicaciones conciliares en la vida de la Iglesia fue la gran tarea que tuvo que realizar Pablo VI, no sin grandes dificultades; porque, simultáneamente, hubo de afrontar un período de excesos e importante secularización de sacerdotes, que le ocasionaron no pocas preocupaciones y desvelos.

Sin embargo, su afán por la difusión del Evangelio en todos los ambientes le llevó a redactar dos Encíclicas más: Una de carácter social: la Populorum progessio en 1967, y otra, en defensa de la vida y la familia: la Humanae vitae en 1968; también, una Exhortación apostólica puramente misionera: la Evangelii Nuntiandi en 1975; y, además, a ser el iniciador de los Viajes Apostólicos Papales por todo el mundo.

También fue reconocido por su especial interés en la promoción de los Derechos Humanos y el derecho a la libertad religiosa en todos los países de la tierra.

En 1974, en la Exhortación apostólica Marialis cultus, precisó cómo debía desarrollarse el verdadero culto mariano, corrigiendo algunas desviaciones.

Debes saber que:                                      

 - El Concilio Vaticano I, al ser interrumpido por la ocupación de los Estados Pontificios, ya no se volvió a reanudar; y en él también se proclamó el dogma del “conocimiento racional de Dios”, que afirma que Dios puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana a través de las criaturas.

- Durante el pontificado de Pío XI, además de la constitución de la Acción Católica, también se fundó el Opus Dei (1928), comenzando una época de florecimiento de instituciones y movimientos laicales.

- Durante el pontificado de Pío XII, y tras la revolución maoísta, se produjo el cisma de la Iglesia en China, surgiendo la Iglesia Patriótica promovida por el gobierno revolucionario, que no reconocía la autoridad del Papa y perseguía a quien no se sometiera.

- En 1948 se fundó el Estado de Israel en el territorio de Palestina, ideal que perseguía el movimiento sionista desde hacía tiempo, con la intención de poner fin a la diáspora, de más de 1800 años, del pueblo judío. Desde entonces, la beligerancia entre árabes y judíos ha sido una constante.

              Responde en tu cuaderno:

16.  ¿Qué hechos tuvieron lugar en el pontificado de Pío IX?

17.  ¿Hay alguna relación entre el dogma de la Inmaculada y Lourdes?

18.  Qué declaró y qué condenó el Concilio Vaticano I?

19.  ¿Cómo solucionó Pío XI la usurpación de los Estados Pontificios?

20.  ¿Cuál fue la finalidad del Concilio Vaticano II?

21.  ¿En qué consistió la crisis que surgió con el Concilio?

 

 23. ACTUALIZACIÓN

1. Juan Pablo I (1978-1978).- El cardenal Albino Luciani, conocido por su permanente sonrisa, iniciaba su brevísimo pontificado, de tan sólo 33 días, el día 27 de agosto de 1978, bajo el novedoso nombre de Juan Pablo, con intención de fundir en él los dos pontificados anteriores; pero, de forma súbita e inesperada, fallecía el 29 de septiembre de ese mismo año.

2. San Juan Pablo II (1978-2005).- El 16 de octubre de 1978, bajo el nombre de Juan Pablo II, iniciaba su pontificado el Cardenal polaco, y Obispo de Cracovia, Karol Wojtyla (el primer Papa no italiano en 45 años), con la intención de continuar la labor de implantación Conciliar emprendida por su predecesores, con un llamamiento, a no tener miedo y abrir las puertas a Cristo, que resonó en el mundo. Nadie sospechaba entonces que se habría de convertir en el Papa más prolífico de la Historia, y durante el periodo más prolongado, después del de Pío IX.

De una gran unión con Dios, piedad con la Virgen (Totus tuus era su lema), fortaleza de carácter, y singular y extraordinario don para la comunicación, desarrolló tan ingente labor, que difícilmente pueden resumirse sus 26 años y medio de pontificado.

SANTIAGO BERNABEU, NOVIEMBRE, 1982

Fue el punto desencadenante e impulsor de la caída del llamado Telón de Acero y de la desaparición de la Europa comunista; el inventor de las Jornadas Mundiales de la Juventud, de tanta impronta en la fe de los jóvenes; el impulsor de la nueva evangelización de Europa, en creciente proceso de descristianización; el promotor de multitud de beatificaciones y canonizaciones (472 nuevos santos y 1320 nuevos beatos); renovó y amplió el Colegio Cardenalicio (nombró 232 nuevos Cardenales); realizó 102 Viajes Apostólicos por el mundo entero; fue mediador en el conflicto entre Chile y Argentina, evitando una guerra; decretó tres años de preparación previos al Gran Jubileo del año 2000 en el que la Iglesia celebró el comienzo del Tercer Milenio Cristiano; pidió perdón por todos los pecados cometidos por la Iglesia en su faceta humana, y por los fieles católicos, a lo largo de toda su historia; propició la redacción, del Catecismo de la Iglesia Católica, que vio la luz en 1992 con su aprobación; promulgó 14 Encíclicas, 14 Exhortaciones apostólicas, 42 Cartas apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 17 Motu Propio; pronunció 3340 discursos por todo el mundo; publicó 2 libros (del primero de los cuales, Cruzando el Umbral de la Esperanza de 1994, se vendieron 22 millones de copias); e introdujo, en 2002, cinco nuevos misterios (los de la luz o luminosos) en la devoción del Santo Rosario

El 13 de mayo de 1981 sufrió un grave atentando en la Plaza de San Pedro, en Roma, causado por el turco Alí Agca, al que, una vez restablecido del disparo que estuvo a punto de causarle la muerte, visitó en la cárcel y perdonó. Al año siguiente, el 12 de mayo de 1982, cuando se encontraba en el Santuario de Fátima (Portugal) para dar gracias a la Virgen por su curación, sufrió otro intento del que salió ileso.

Su extenso magisterio recoge: Tres encíclicas dedicadas a cada una de las Personas de la Santísima Trinidad: Redemptor hominis, Dives in misericordia y Dominum et vivificantem. Tres encíclicas sociales en las que critica tanto el marxismo como el liberalismo, y, en la última, también condena el capitalismo: Laborem excercens, Sollicitudo rei socialis y Centesimus annus. Cinco eclesiológicas: Ecclesia de Eucharistia (considera a la Iglesia como creadora de comunión), Redemptoris Mater (prefiguración de la Iglesia en María), Ut unum sint (diálogo ecuménico), Slavorum apostoli (ecuménica, que relaciona Oriente y Occidente), y Redemptoris missio (la Iglesia misionera). Y tres antropológicas: Veritatis splendor (legitimidad de la perspectiva metafísica de la verdad), Evangelium vitae (dignidad de la vida humana), Fides et ratio (carácter cognoscible de la verdad).

En los últimos años de su vida, enfermo grave de Parkinson, se mostró como un Evangelio vivo para el enfermo, y sus últimos meses fueron calificados como una encíclica sobre el dolor.

Entregó su alma a Dios, arropado por las oraciones de todo el mundo católico, que sabía de su agonía, el 2 de abril de 2005. Se calcula que más de dos millones de personas acudieron espontáneamente a Roma, de todas las partes de la tierra, para  pasar ante sus restos mortales. No se había visto nada igual en toda la Historia de la Iglesia.

En su multitudinario funeral, al que acudieron las personalidades más importantes del mundo, fueran católicos o no, el pueblo asistente pedía la iniciación del proceso de canonización de inmediato, con la expresión italiana Santo sùbito!.

3. La Iglesia en cuarenta años de postconcilio.- Este periodo postconciliar está cargado de luces y sombras. Ha dado lugar a una explosión de movimientos laicales por todo el mundo, así como nuevas fundaciones; por otro, ha albergado una etapa de crisis vocacional en todas las Congregaciones y Órdenes. Las secularizaciones sacerdotales del Pontificado de Pablo VI, fueron disminuyendo a lo largo del de Juan Pablo II. La drástica disminución de vocaciones religiosas, que, aún hoy, amenaza con llevar a la extinción a Órdenes de probada tradición, a cerrar Seminarios o a abandonar Monasterios, parece ir aminorándose. En los territorios de evangelización más reciente o en las tierras de misión, las conversiones y las vocaciones crecen notablemente.

La raíz de esta situación en los países de más antigua tradición se debe, al desarrollo en ellos del materialismo práctico, consumismo e individualismo, a los que se añade un creciente florecimiento del neopaganismo y el relativismo moral, que ha llevado al alejamiento, incluso a la apostasía, a muchos fieles católicos, sometidos al incesante martilleo de un confusionismo mediático que, sin una solidez de fe interior, conduce a la pérdida de identidad cristiana.

Antes de la caída del “Telón de acero”, parte de ese confusionismo se debió a la influencia marxista dentro de la Iglesia y a la difusión de una teología de la Liberación, que interpreta la Liberación y toda la doctrina y vida cristiana en clave temporal y de lucha de clases, y que está aún extendida pese a su reprobación por la Santa Sede. Antes y después también se debe al influjo de otro materialismo distinto pero no menos dañino: el materialismo práctico, consumista, individualista y hedonista.

5. Benedicto XVI (2005-2013).- El Cónclave elegía al eminente teólogo alemán, y Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Joseph Ratzinger, como nuevo Papa, el 19 de abril de 2005. Ya, en su primer discurso, condenó el relativismo moral; y en intervenciones posteriores aseguró la pronta apertura del proceso de beatificación de Juan Pablo II (del que aparecieron noticias de algún milagro en vida, pero que, en su momento, no se les había dado difusión), de esta forma se convertía en el primer Papa que beatificaba a su antecesor.

En sus ocho años de pontificado publicó tres encíclicas: Deus caritas est (Dios es amor) el 25 de diciembre de 2005, Spe Salvi (Sobre la esperanza cristiana) el 30 de noviembre de 2007, y Caritas in Veritate (Sobre el desarrollo humano integral en la caridad y la verdad) el 29 de junio de 2009. Además de Exhortaciones y Cartas apostólicas, así como un libro en tres tomos: «Jesús de Nazaret», dedicado a explicar actualizadamente la vida histórica de Jesucristo, y que contó con una amplísima difusión mundial. Es un gran conocedor del patrimonio de la fe y del pensamiento contemporáneo, con el que dialoga disolviendo prejuicios, para invitar a abrirse a la comunicación de Dios, suprema aspiración y realización del hombre.

Reformó aspectos en la vida de la Iglesia, como celebrar las beatificaciones en las diócesis. Impulsó una renovación de la liturgia y la adoración eucarística. Profundizó en el diálogo ecuménico, dando importantes pasos para reintegración de los anglicanos a la Iglesia Católica, así como en la relación con las otras religiones monoteístas (judaísmo e islamismo). Fomentó el diálogo con los no creyentes, invitando a un encuentro sincero con Dios a través de la razón. Abordó con entereza el gran escándalo de la pederastia descubierta en personas de responsabilidad en la Iglesia, destituyendo a los obispos que hubieran encubierto tales casos. Participó en tres gigantescas Jornadas Mundiales de la Juventud, en Colonia, Sydney y Madrid (2011).

Iluminó con sus enseñanzas el relativismo moral y la apostasía creciente en Europa. Decretó, el año 2012, el comienzo del “Año de la Fe”, con motivo del cincuentenario del Concilio Vaticano II, para resaltar el gran tesoro de las verdades de la fe, expresadas en el Credo y en el Catecismo de la Iglesia Católica.

El 11 de febrero de 2013, sorprendió al mundo anunciando su renuncia al papado, pues por su edad se veía sin fuerzas físicas y espirituales necesarias para ejercer el oficio Pedro como lo requieren la circunstancias actuales. La renuncia que se hizo efectiva diecisiete días después, el 28 de febrero. En la historia reciente de la Iglesia, es insólita la figura del Papa emérito, que conserva su título, pero no su autoridad, magisterio e infalibilidad.

  6. Francisco (2013- ).- El 11 de marzo de 2013, salió elegido en el Cónclave, a la quinta votación, y con al menos dos tercios de los 115 votos, el arzobispo de Buenos Aires, el argentino de 76 años de edad, Jorge Mario Bergoglio; primer jesuita en la historia en llegar al pontificado. Al elegir su novedoso nombre en recuerdo de San Francisco de Asís, indicaba con ello su intención de pobreza, sencillez y renovación profunda en la vida de la Iglesia. Publicó las Encíclicas Lumen Fidei y Laudato si (sobre el cuidado de la casa común) y la Exhortación Evangelii Gaudium. Ha convocado dos Sínodos de Obispos sobre la familia.

7. León XIV. Robert Francis Prevost (Estados Unidos, 1955),  nació en Chicago.  El 30 de enero de 2023, el Papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio  para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Fue creado y proclamado Cardenal por el Papa Francisco el 30 de septiembre de 2023. El 8 de mayo de 2025 -bajo el nombre de León XIV- ha sido elegido el Romano Pontífice número 267.

Debes saber que:

- Juan Pablo II, en 1982, constituyó como Prelatura personal al Opus Dei, como una organización de la iglesia jerárquica, sin territorio físico y de carácter universal, bajo la autoridad de un Prelado, que depende directamente del Santo Padre, e integrada por sacerdotes incardinados en la Prelatura y fieles laicos incorporados a ella, para la difusión de la búsqueda de la santidad y al apostolado en el ejercicio del trabajo profesional y de los deberes familiares y sociales.

   - El Vaticano estableció relaciones diplomáticas con Estados Unidos y con otros muchísimos países incluido Israel en1993.

- En 1988, el Obispo francés Lefebvre, que no admitía las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, especialmente sobre la Liturgia y la Libertad Religiosa, ordenó un obispo, sin mandato del Papa y en contra de sus avisos, por lo que incurrió en excomunión y se consumó el cisma, que persistió aun después del fallecimiento de Lefebvre. Benedicto XVI acabó por levantar tal excomunión, pero no consiguió que la Hermandad de San Pío X, que aglutina a los sacerdotes seguidores del cisma, se reintegrara en la comunión de la Iglesia.

- El 12 de marzo de 2000, en una multitudinaria eucaristía, fueron beatificados, por Juan Pablo II, 232 mártires de la guerra civil española. Y el 28 de octubre de 2007, ya en el pontificado de Benedicto XVI, se beatificaron otros 498 mártires de la persecución religiosa en la España del siglo XX (1934-1936-1937), resultando esta última la más numerosa beatificación de toda la historia de la Iglesia.

- Benedicto XVI declaró Doctor de la Iglesia, a San Juan de Ávila, patrono del clero español; con lo que pasa a engrosar, junto a San Isidoro, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, el grupo de doctores aportados por la Iglesia española a la Iglesia universal.


CONCLUSIÓN

A través de estas lecciones de Historia Eclesiástica, habrás notado que la Iglesia de Jesucristo venció al Imperio Romano, convirtió a los bárbaros, triunfó contra las herejías y los cismas y dominó las revoluciones. A través de los siglos promovió la santidad, también de millones de personas corrientes que se santificaron en su vida familiar, profesional y social, sin meter ruido, pero llenando de luz y de amor el mundo. Esto lo pudo hacer gracias a la asistencia que siempre le prodigó su Divino Fundador, según aquella promesa: «Yo estaré con vosotros todos los días, hasta la consumación de los siglos» (San Mateo 28, 20). Confiados en esta presencia continua de Cristo sosteniendo a su Iglesia, podemos esperar seguros que «Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella».

 

 

 


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