EDAD MEDIA (IGLESIA)

 EDAD MEDIA (Desde las invasiones de los bárbaros hasta el protestantismo)

9. NUEVOS OBSTÁCULOS QUE ENCUENTRA LA IGLESIA EN SU DESARROLLO: LOS BÁRBAROS



1. El gran obstáculo de las invasiones.- Además de las persecuciones y las herejías, la Iglesia encontró otro poderoso obstáculo para su desarrollo en las invasiones de los pueblos bárbaros.

Pero así como salió vigorizada de las persecuciones, y más purificada de la lucha contra las herejías, así también triunfó de los bárbaros, convirtiéndolos al Cristianismo. Dios se valió de todos estos obstáculos para demostrar su presencia y amorosa providencia sobre la Iglesia.

2. Los bárbaros.- Los romanos llamaban bárbaros a todos los pueblos que no pertenecían a su Imperio. Desde el punto de vista de las invasiones, bárbaros eran los pueblos que rodeaban al Imperio Romano por el Norte y el Nordeste.

Los principales fueron: los hunos, procedentes del Asia y situados en la parte oriental de Europa; los vándalos y suevos, en el centro; y los ostrogodos (godos del Este) y visigodos (godos del Oeste), que, aunque originarios del Norte de Europa, ocupaban la parte Sudeste de la misma, junto al Mar Negro. En la parte occidental de Europa, al Oeste del Rhin, estaban los francos.

3. Invasión de los bárbaros.- Varios fueron los intentos que hicieron los bárbaros para penetrar en el Imperio Romano, durante los primeros siglos de la Era Cristiana, en busca de botín y mejor clima. Pero siempre fueron derrotados por las legiones romanas.


Por último, al final del siglo IV y principios del V, los feroces hunos empujaron a los visigodos, suevos, vándalos y alanos hacia Occidente, llegando a ocupar estos pueblos el Sur de Europa, el Norte de África, las Galias y España.

Con esto quedó abierta a los hunos la puerta para sus terribles incursiones y saqueos, llegando hasta las puertas de París al mando de su jefe Atila, el azote de Dios. Vencido luego en la batalla de los Campos Cataláunicos por los borgoñones y visigodos, retrocedió a Italia, presentándose ante las puertas de Roma (año 452). El Papa San León I le salió al encuentro y le rogó se alejase de la ciudad y de Italia. Atila se retiró.

De nuevo libró San León a Roma de la destrucción cuando los vándalos, procedentes del Norte de África, cayeron sobre Italia en 455; su rey, Genserico.

4. La Iglesia y los bárbaros.- Algunos pueblos bárbaros conocían el Cristianismo antes de la invasión del Imperio Romano; los restantes se convirtieron por el contacto con los vencidos. Entre los primeros merecen contarse los godos, a quienes se lo predicó el Obispo Ulfilas, y los borgoñones, que lo aprendieron de los romanos durante la ocupación de la región renana.

La Iglesia no se acobardó ante las invasiones de los bárbaros, sino que, guiada por sus grandes doctores, como San Agustín, y sus historiadores, vio en estas calamidades la mano de Dios, que sabe sacar bien de los peores males.

En efecto, la Iglesia se dedicó, desde el principio, a restaurar la vida religiosa, interrumpida por los invasores; trató de suavizar sus costumbres; les comunicó su cultura y les brindó su caridad. Trató de cristianizar a los jefes de aquellas hordas salvajes, y cuando lo consiguió vinieron las conversiones en masa de aquellos pueblos jóvenes y vigorosos, que de otro modo hubiera costado muchos siglos evangelizar.

Antes de iniciar a los bárbaros en la cultura espiritual, la Iglesia trató de mejorar sus condiciones de vida material, construyéndoles ciudades y fertilizando sus tierras, enseñándoles cultivos tan interesantes como el de la vid y el naranjo y creando industrias tan lucrativas como la de la lana.

5. Conversión de los francos: San Remigio.- Algunos francos ocuparon puestos de confianza en la ciudad de Roma y en los ejércitos imperiales, antes de lanzarse como invasores del Imperio. Por eso muchos jefes francos conocían el Cristianismo antes de entrar en las Galias.


No trayendo errores arrianos, como ocurría con otros pueblos bárbaros, abrazaron el Cristianismo sin reservas, y hasta ayudaron a combatir el arrianismo en otras naciones, siendo observantes fieles de la religión católica.

El apóstol de los francos fue San Remigio, Obispo de Reims. Trabajó incansablemente por convertir a su rey Clodoveo, con ayuda de la esposa de éste, Clotilde, princesa galo-romana católica; y aconsejándole y dirigiéndole después de su bautismo.

6. Bautismo de Clodoveo.

Clodoveo, el más ilustre rey de los francos, se convirtió al Cristianismo el año 496.



Guerreando con los alemanes, y viendo inclinarse la victoria a favor de éstos, invocó al Dios de su esposa Clotilde, que era católica, y obtuvo la victoria. San Remigio, Obispo de Reims, lo bautizó en la Navidad de aquel mismo año. A la conversión del rey siguió la de toda la corte y buena parte del pueblo.

7. Los bárbaros en España: su conversión.- Entre los años 406 al 411, los vándalos, suevos y alanos llegaron a España y se establecieron en Andalucía, Galicia y Centro, respectivamente. Más tarde llegaron los visigodos, al mando de Ataúlfo. Después de vencer a los otros pueblos bárbaros establecidos en nuestra patria, fundaron el llamado Reino Visigodo, que había de durar hasta la invasión de los árabes, en 711.

En el III Concilio de Toledo, el año 589, el rey godo Recaredo abjuró el arrianismo con toda su corte, quedando la religión católica como única oficial del Estado español.


Con el favor de la Iglesia florecieron las ciencias y las artes en el Reino Visigodo, dando figuras importantes, como los santos hermanos San Leandro y San Isidoro.

8. San Hermenegildo.- San Hermenegildo era hijo de Leovigildo y hermano de Recaredo.

Casado con Ingunda, de origen franco y ferviente católica, no accedió a los manejos de Leovigildo, que quería imponer el arrianismo en toda la nación.

Para evitar choques, su padre lo envió a Sevilla, como gobernador de la Bética. En Sevilla se convirtió al catolicismo por la influencia de Ingunda y de San Leandro, Arzobispo de aquella ciudad.

Se sublevó entonces contra su padre, que lo venció y encarceló en Córdoba, llevándole luego a Valencia y Tarragona, donde lo hizo asesinar por no querer pasarse al arrianismo.


9. Los Concilios de Toledo.- Durante la época visigótica tuvieron mucha importancia los llamados Concilios toledanos, que eran unas asambleas mixtas, es decir, a las que concurrían no solamente los Obispos españoles, sino el rey y los señores principales de la corte. El rey los convocaba, pero los presidía el Obispo más caracterizado, que solía ser el de Toledo.

Los Concilios toledanos fueron 17, y en ellos se trataron no sólo asuntos religiosos, sino civiles, puesto que en ellos se elaboraron las leyes que luego dieron lugar al Fuero Juzgo.

Los más importantes Concilios de Toledo fueron el III, en que Recaredo abjuró del arrianismo; el IV, que lanzó excomunión contra los asesinos y usurpadores del poder real; y el VI y el XIII, en los que se reconoció el Primado del Romano Pontífice.

10. Recaredo.- Al morir Leovigildo subió al trono su hijo Recaredo, cuya primera medida de gobierno fue aconsejar a los Obispos arrianos que abrazasen el Cristianismo. Devolvió a la Iglesia los bienes que le arrebató su padre y levantó la pena de destierro que pesaba sobre varios Obispos católicos, como San Masona, Obispo de Mérida.


Bajo la dirección de San Leandro se instruyó en la religión católica, que abrazó, como arriba se dijo, en el III Concilio de Toledo, junto con la reina Bado, la corte, el clero y el pueblo. Esta conversión fue sincera y origen del gran esplendor que la Iglesia de España alcanzó en esta época.

11. El Cristianismo en las Islas Británicas: San Patricio, San Agustín.- En Irlanda predicó el Evangelio SAN PATRICIO, que por esta razón es su Santo Patrón.

San Patricio era escocés. A los 16 años fue conducido por unos piratas a Irlanda, donde vivió como esclavo, guardando los rebaños de un rico señor.

Recobrada la libertad, estudió las letras sagradas y se hizo sacerdote, recorriendo las Galias e Italia. El Papa Celestino lo consagró Obispo y lo envió a Irlanda, donde trabajó sin descanso hasta conseguir la conversión de gran parte de la población. Murió en 461. San Patricio dejó fundados numerosos monasteriosde donde salieron santos Obispos y admirables misioneros, que evangelizaron parte del continente y dieron a Irlanda el sobrenombre de «Isla de los Santos».


En Escocia evangelizó SAN COLUMBANO, quien fundó un monasterio en Jona, de donde salieron los evangelizadores del Norte del país.

En la Gran Bretaña misionaron el monje SAN AGUSTÍN y sus 40 compañeros, que fueron enviados allí por el Papa San Gregorio Magno. Habiendo convertido primeramente al rey Etelberto con gran número de cortesanos y guerreros, pronto siguió la conversión de gran parte del pueblo. Ante tal éxito, el Papa nombró a San Agustín Arzobispo de Cantorbery, quedando esta ciudad como Sede primada de Inglaterra.

Murió en 605, dejando establecido un obispado y varios monasterios, donde profesaron muchos miembros de familias reales.

12. El Cristianismo en Alemania: San Bonifacio.- En Alemania predicó el Evangelio San Bonifacio, monje inglés cuyos trabajos apostólicos en el continente fueron estériles al principio, pero, habiendo sido consagrado Obispo en Roma por Gregorio II y con recomendaciones de los reyes francos, volvió de nuevo a predicar en Alemania, donde logró fundar monasterios, erigir diócesis y hasta celebrar un Concilio Nacional en 742. El Papa Gregorio III lo nombró Arzobispo y Vicario apostólico. Murió mártir en 754, siendo enterrado en el monasterio de Fulda, por él fundado.

Responde en tu cuaderno:

1.  ¿Cómo interpreta S. Agustín las invasiones de los bárbaros?

2.  Cita tres ideas sobre la conversión de los francos.

3.  ¿Qué sabes del cristianismo en las Islas Británicas?

10. EL ISLAM

 1. El Islam, nueva calamidad para la Iglesia.- Así como los bárbaros fueron un obstáculo para el desarrollo del Cristianismo en Occidente, así también el islamismo lo dificultó en Oriente, Norte de África y España; pero, con el favor de Dios, la Iglesia lo supo afrontar, como hiciera con los bárbaros, primeramente con el heroísmo de los mártires y después con las Cruzadas.

2. La religión de Mahoma.- Al advenimiento de Mahoma, la península de Arabia era idólatra.

Mahoma, nacido en La Meca de padres pobres, en el año 570, casó con una viuda rica, llamada Kadiska. Al mejorar de posición se dedicó a la meditación y pensó suprimir de su pueblo la idolatría, sustituyéndola por el culto al único y verdadero Dios. Para ello dijo haber tenido unas revelaciones, que recitaba, y se contienen escritas en el Corán.

La religión de Mahoma comprende estos cinco mandamientos principales: oración, lavatorios, ayuno, peregrinación a La Meca y limosna. Permite la poligamia. Y, en cuanto al dogma, es una mezcla de judaísmo, cristianismo y paganismo. Admite la existencia de un Dios único, de ángeles buenos y malos, del Infierno y del Cielo; pero este último lo hace consistir en sensibles y groseros placeresInduce a cierto fatalismoConsidera a Jesucristo un gran profeta, que por eso no pudo morir en la cruz, sino que fue sustituido por otro; rechaza que sea el Hijo de Dios encarnado pues equivocadamente entiende que introduciría el politeísmo; y habla con veneración de Miriam (María), su Madre. Los seguidores de Mahoma se llaman musulmanes, y su religión, Islam.

3. El Corán.- El Corán es el libro sagrado de los musulmanes. En él se contiene las cosas que Mahoma dijo haberle sido reveladas por el Ángel San Gabriel y que su secretario Zaid, y más tarde su suegro Abu Beker, recogieron en un libro compuesto de 114 capítulos o suras, divididos en versículos. No lo entienden como un libro inspirado, como piensan los judíos y cristianos que es la Biblia, obra también de un autor humano con sus características propias, asistido por las inspiraciones y ayudas del Espíritu Santo, sino como dictado celestialmente.

El Corán es para los árabes no sólo un libro sagrado, sino también un código civil y penalya que toda la vida del musulmán está regulada por él.

4. Las conquistas del Islam.- Los seguidores de Mahoma sometieron por la fuerza de las armas Siria, Palestina, Egipto y todo el Norte de África, España y Sur de Francia, donde fueron derrotados por Carlos Martel en la batalla de Poitiers.

Bajo la dominación musulmana desapareció por completo la Iglesia del Norte de África, donde existieron hasta entonces cristiandades muy florecientes.

5. Los musulmanes en España.- Después de haber dominado completamente el Norte de África, desde Egipto hasta el Océano Atlántico, los árabes pensaron ocupar la Península Ibérica, aprovechando las luchas interiores de los visigodos, algunos de los cuales facilitaron la entrada de los invasores.

Tarik y Muza entraron por Gibraltar y Algeciras, en 711. El último rey godo, Don Rodrigo fue derrotado en la batalla de Guadalete, donde murió él con lo mejor de su ejército.

6. Situación de los cristianos españoles en esta época.- Los musulmanes se mostraron, al principio, respetuosos y tolerantes con la religión cristiana, tan arraigada en nuestra Patria, pero impusieron tributos a los que no querían ingresar en el Islam.

De ahí que muchos cristianos españoles apostataran de su religión (muladíes) para librarse del pago de los impuestos, a lo largo de  los ochos siglos de permanencia de los árabes en España. Con todo, muchos cristianos siguieron practicando su religión (mozárabes), bajo la dirección de sus sacerdotes y obispos, que en tiempo de Abderramán II (822-852), pudieron celebrar dos importantes Concilios en Córdoba.

7. Persecuciones y mártires.- A pesar de la aparente tolerancia con los cristianos españoles, los emires musulmanes promovieron varias persecuciones en las que sufrieron gloriosa muerte muchos mártires.

Entre éstos cabe destacar al Presbítero Perfecto, al Diácono Paulo y a las vírgenes María y Flora, con otros muchos monjes de los monasterios cordobeses, todos ellos sacrificados por Abderramán II.

La persecución arreció en tiempo de su hijo y sucesor, Mohamed I, sufriendo la muerte por la Fe, entre otros, el heroico sacerdote Fandila, los monjes Anastasio y Félix y las religiosas Columba y Pomposa. Pero el mártir más insigne de esta persecución fue San Eulogio, sacerdote cultísimo, orador y poeta, de vida austera y apostólica, que fue decapitado en unión de Leocricia, doncella mora convertida por él al Cristianismo (859).

Durante el Califato de Abderramán III fueron martirizados el niño de 13 años San Pelayo, Santa Eugenia y otros.

8. La Reconquista.- Se llama Reconquista a la lucha que durante casi ocho siglos sostuvieron los cristianos españoles para expulsar a los musulmanes del suelo patrio.

La Reconquista española fue empresa religiosa y militar a la vez, tanto que se le llama Cruzada de Occidente.

Comenzó con la batalla de Covadonga (año 718), en que se inmortalizó don Pelayo, y tuvo los siguientes cuatro importantes sucesos:




1º Conquista de Toledo por Alfonso VI, en 1085.

2º En el reinado de Alfonso VIII, batalla de las Navas de Tolosa (año 1212), a la que Inocencio III concedió categoría de Cruzada.

3º Toma de Córdoba y Sevilla por Fernando III, el Santo, quien puso la primera piedra de las catedrales de Burgos y Toledo (1236- 1248).

 Fin de la Reconquista, con la entrada en Granada de los Reyes Católicos, Don Fernando V de Aragón y Doña Isabel I de Castilla (1492).

BOABDIL, ÚLTIMO REY MORO DE GRANADA ENTREGA LAS LLAVES DE LA CIUDAD A LOS REYES CATÓLICOS

Responde en tu cuaderno:

1.  Explica en qué consiste la religión del Islam y el Corán.

2.  ¿Cuál fue la situación de los cristianos españoles ente la invasión musulmana.

3.  Cita los sucesos más importantes de la Reconquista.

11. LAS CRUZADAS

1. Las Cruzadas.- Como reacción contra los abusos de los musulmanes que habían arrebatado Palestina al imperio cristiano bizantino, la Iglesia promovió las Cruzadas. Las Cruzadas fueron expediciones religiosas y militares encaminadas a rescatar los Santos Lugares del poder de los infieles. Fueron motivadas por el espíritu religioso y caballeresco de la Edad Media, el afán de defender a los peregrinos cristianos contra los ataques de los árabes.

Las Cruzadas fueron ocho, sin contar la española y la llevada a cabo contra los albigenses.

2. Primera Cruzada: conquista de Jerusalén.- Los árabes se apoderaron de Jerusalén en 636, dejando a los cristianos practicar su religión con relativa libertad. Pero entre los años 1009 y 1020, el Califa fatimí de Egipto ordenó destruir el Santo Sepulcro y perseguir a los cristianos. Los príncipes de las naciones católicas reaccionaron contra esta medida, y enviaron a Jerusalén varias expediciones de peregrinos que fueron maltratados y muchos de ellos muertos por los sarracenos.

Esta situación empeoró cuando los turcos expulsaron a los fatimíes de Palestina, obligándoles a entregar Jerusalén en 1078.

Ante este nuevo estado de cosas, Urbano II convocó la primera Cruzada en el Sínodo de Clermont-Ferrand (1095), predicándola, entre otros, Pedro de Amiens, llamado el Ermitaño.

Al grito de «Dios lo quiere» se alistaron innumerables príncipes, que tomaron como distintivo una cruz roja sobre el hombro derecho.

Después de conquistar Antioquía, el ejército cruzado entró en Jerusalén el 15 de julio de 1099, al mando de Godofredo de Bouillon, estableciéndose en seguida un reino cristiano con Jerusalén por  capital, regido por el propio Godofredo, que no quiso tomar el título de Rey, sino el de Guardián o Custodio del Santo Sepulcro, ya que «no podía ceñir corona de oro donde el Redentor la llevó de espinas».

El reino cristiano de Jerusalén duró 88 años.

3. Segunda y tercera Cruzadas.- LA SEGUNDA CRUZADA (1147-1149), fue convocada por el Papa Eugenio III y predicada por San Bernardo. La dirigieron Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania; pero habiendo llegado sus tropas con muchas dificultades a Jerusalén, tuvieron que regresar a Europa ambos príncipes sin haber conseguido ningún resultado práctico, a causa de las disensiones entre sus respectivos ejércitos.

LA TERCERA CRUZADA (1189-1192) fue convocada por el Papa Clemente III, con ocasión de haber tomado Damasco y Jerusalén, en 1187, el poderoso sultán Saladino.

Fue organizada y dirigida por Federico I Barbarroja, de Alemania, Felipe II Augusto, de Francia, y Ricardo Corazón de León, de Inglaterra, quienes emprendieron la marcha en 1189.

Muerto Federico Barbarroja y su hijo Federico de Suabia, los dos príncipes supervivientes se enemistaron y hasta se hicieron la guerra. En vista de ello, Felipe se volvió a Francia, y Ricardo Corazón de León se hubo de contentar con una franja de terreno cedida por Saladino entre Tiro y Jope, por donde los peregrinos europeos pudiesen ir a Jerusalén. Conseguido esto, retornó sin más a Europa.

4. Resultado de las Cruzadas.- Aunque tas Cruzadas no fueron un triunfo militar, tuvieron, sin embargo, efectos religiosos, culturales y políticos.

Desde el punto de vista religioso, las Cruzadas aumentaron notablemente el prestigio del Papadoreavivaron el espíritu misionero de la católica Europa, que se lanzó a evangelizar extensas zonas asiáticas, y fomentaron el espíritu de unidad y concordia entre los príncipes y pueblos cristianos.

En el aspecto cultural se ampliaron los conocimientos geográficos, se fomentó el comercio y la industria y aumentó el interés por el arte y la ciencia.

Las Cruzadas contribuyeron al mayor acercamiento entre Oriente y Occidente que dio lugar, entre otras cosas, a los dos Concilios ecuménicos en que se recuperó por poco tiempo la unidad: el II de Lyón (1274) y el de Florencia (1438-1445).


5. Órdenes militares.- Uno de los resultados más estimables de las Cruzadas fue la aparición de las Órdenes militares, que acertaron a unir la vida religiosa con el espíritu guerrero de la época.

Las Órdenes militares fueron: Los CABALLEROS HOSPITALARIOSdedicados al cuidado de los peregrinos enfermos en el Hospital de San Juan, de Jerusalén. Esta Orden se extendió mucho por Francia e Italia.

Los TEMPLARIOS, cuyo objeto principal era la protección y defensa de los peregrinos que se dirigían a Jerusalén. Se llamaron así por el Templo de Salomón, sobre cuyo solar se edificó la casa madre de la Orden.

Los CABALLEROS TEUTÓNICOSdedicados a los enfermos y a la guerra, que se extendieron mucho por Alemania.

Para la redención de cautivos cristianos en África se fundó la Orden no militar de la Santísima Trinidad o TRINITARIOS, que se extendió bastante por Francia y España. Fueron sus fundadores San Juan de Mata y San Félix de Valois, franceses, siendo aprobada por Inocencio III.

6. Órdenes militares españolas.- España no figura entre las naciones que tomaron parte en las Cruzadas, porque nuestra Patria estuvo empeñada, durante ocho siglos, en una Cruzada de la mayor  importancia para la Iglesia, como era expulsar a los musulmanes del suelo español, casi totalmente invadido. España luchó contra los musulmanes desde Don Pelayo (718) hasta la toma de Granada por los Reyes Católicos (1492).

Durante esta Cruzada española surgieron Órdenes militares para defender los territorios reconquistados. Estas fueron: La de CALATRAVA, la de ALCÁNTARA, la de SANTIAGO (creada para proteger a los peregrinos europeos que acudían a Santiago de Compostela) y la de MONTESA.

A imitación de los Trinitarios, se fundó también en España la ORDEN NO MILITAR DE LA MERCED, para redimir a los cautivos cristianos del yugo de los moros. Fue fundada conjuntamente por San Pedro Nolasco, San Raimundo de Peñafort y el rey Jaime I, el Conquistador.

 7. Cruzada contra los albigenses.- Los albigenses fueron unos herejes que se propagaron por el Sur de Francia, siendo su principal centro la ciudad de Albi, de la que tomaron su nombre.

Sus errores más importantes eran: existencia de dos dioses, uno del Bien y otro del Mal; el suicidio; el odio al matrimonio y la aversión a los Sacramentos.

Varios Obispos y monjes fueron enviados por los Papas Alejandro III, Lucio III e Inocencio III para convencer a estos herejes, pero no consiguieron gran fruto en su misión.

Mayor éxito obtuvieron los españoles Diego de Osma y Santo Domingo de Guzmán, quienes con su vida santa, la devoción del Santo Rosario y su elocuente predicación, hicieron algunas conversiones.

Por fin, viendo el Papa Inocencio III que nada se conseguía por la vía pacífica, promovió una Cruzada contra ellos, en 1207. Después de varias batallas, en las que unas veces vencieron los cruzados (Muret, 1213) y otras los albigenses, se dio fin a la lucha por medio de un tratado de paz en 1229, y, sobre todo, con la Inquisición, de la que hablaremos más abajo.

8. Inocencio III.- El gran Papa del período que estamos estudiando fue Inocencio III. Hijo de noble familia romana, docto en Derecho y con excepcionales dotes de gobierno, fue elegido Papa cuando sólo contaba 37 años.

Inocencio III elevó el Papado a una altura jamás conocida hasta entonces. Reformó la curia romana; dirigió a las autoridades de Roma y demás estados pontificios; sancionó al rey de Francia, Felipe Augusto, y a los reyes de León y de Aragón, Alfonso IX y Pedro II, por irregularidades en su vida matrimonial; hizo oír su voz en los países escandinavos, en Hungría, Polonia y Bulgaria, y organizó la IV Cruzada. Veló por la pureza de la Fe, condenando primero y persiguiendo después la herejía albigense; favoreció las Órdenes religiosas mendicantes, como los franciscanos y dominicos, y convocó el IV Concilio de Letrán, XII Ecuménico, en 1215.

9. El IV Concilio de Letrán.- Uno de los más grandes acontecimientos del Pontificado de Inocencio III fue la celebración del IV Concilio de Letrán. Este Concilio tuvo tres sesiones, que fueron presididas por el propio Papa.

En la primera se condenaron las herejías de los Valdenses y Albigenses, y se dispuso el funcionamiento de la Inquisición; en la segunda se dictaron importantes normas de disciplina, como la confesión y comunión de los fieles por lo menos una vez al año; y en la tercera se promulgó la V Cruzada. Un año después (16 de julio de 1216) moría Inocencio III, que ha pasado a la Historia como el más grande Papa de toda la Edad Media.

10. La Inquisición medieval.- Tales abusos y desmanes violentos producían los albigenses y otros herejes en los campos y ciudades de Francia, que los reyes y señores feudales tuvieron que condenar a muerte a muchos de ellos.

Los Papas y los Concilios ordenaron que no se les condenase sin antes oírlos (1231) y se nombraron legados especiales que buscasen (inquisición) a los acusados de herejía, les tomasen declaración y, si eran realmente herejes, los invitasen a retractarse. Solo los «contumaces», es decir, los pertinaces en la herejía, eran entregados al brazo secular, esto es, al poder civil, que por razones de seguridad social y orden público les imponía las penas que las leyes civiles tenían señaladas, a veces la misma pena de muerte.

Pero jamás la Iglesia condenó a muerte ni ejecutó a ningún hereje.



Debes saber que:

- San Luis, rey de Francia (Luis IX), fue el organizador de las cruzadas VII y VIII, muriendo, durante esta última, cerca de Cartago, afectado de peste junto con la mitad de su ejército, en el año 1270.

- Con la caída de San Juan de Acre (Tolemaida), en el año 1291, se da por concluido este periodo histórico, y Jerusalén permaneció en poder de los turcos hasta 1917.

Responde en tu cuaderno:

7.      ¿Qué son las Cruzadas? Explica la primera.

8.      ¿Qué efectos religiosos tuvieron las Cruzadas?

9.      Explica las Órdenes Militares y cita las españolas.

10.   La Cruzada contra los albigenses.

11.   La Inquisición medieval.

12. EL CISMA DE ORIENTE

1. El Cisma de Oriente: sus causas.- Así como la herejía es la negación de una o varias verdades de la fe, v. gr.: el arrianismo, el pelagianismo, etc.; y la apostasía es el abandono total de la fe, por ejemplo, el islamismo; por el contrario EL CISMA es la ruptura de relaciones con el Papa y demás autoridades legítimas de la Iglesia, sin que se niegue directamente ninguna verdad de fe.

El Cisma de Oriente es, pues, la separación de varias naciones cristianas, situadas al Este de Europa, de la obediencia al Romano Pontífice, separación que comenzó en el siglo IX y se consumó definitivamente en el siglo XI.

El Cisma de Oriente constituyó un duro golpe contra la unidad y catolicidad de la Iglesia, que salió de esta prueba más vigorosa y depurada, sobre todo después del Concilio de Constantinopla, VIII Ecuménico, en que se condenó a Focio y sus escritos.

Sus causas fueron varias: en el orden religioso, las muchas herejías que brotaron en Oriente, sobre todo la herejía iconoclasta, y el deseo de los patriarcas de Constantinopla de independizarse de Roma.

2. Autores del Cisma de Oriente.- El Cisma de Oriente tuvo dos períodos: uno de iniciación, entre los años 857 y 886; y otro de consumación, entre el 1054 y el 1059.

Como autores del Cisma de Oriente en su FASE DE INICIACIÓN se consideran: el emperador de OrienteMiguel III, hijo de la emperatriz Teodora, joven vicioso y sin carácter; Bardas, tío del emperador, que fomentaba los vicios de su sobrino, viviendo él también deshonestamente y recibiendo en recompensa la dignidad de tutor y regente del Imperio; y, sobré todo, Focio, hombre culto, pero ambicioso, intrigante y embustero, preceptor de muchos jóvenes nobles y con gran influencia en la corte.

En su FASE DE CONSUMACIÓN se considera autor exclusivo del Cisma de Oriente a Miguel Celulario, Patriarca de Constantinopla, hombre de escasa formación intelectual y de mucha soberbia.

3. Focio y el Cisma.- Ocupaba la sede patriarca de Constantinopla el santo monje Ignacio, que, por no querer prestarse a ciertas exigencias de Bardas, tío del emperador,  fue depuesto de su sede y desterrado.

En su lugar fue nombrado por el emperador, para sucederle, Focio, todavía seglar, de familia noble emparentada con la de Bardas, que recibió en una semana las órdenes sagradas y la consagración episcopal, de manos del Metropolitano de Siracusa, Asbesta, excomulgado y suspenso en el ejercicio de sus funciones.

Inmediatamente dirigió Focio al Papa Nicolás I una carta pidiéndole la confirmación en el Patriarcado. Pero sospechando el Papa que se trataba de un atropello contra el santo Patriarca Ignacio, envió a Constantinopla dos legados para que le informasen de lo sucedido. Estos legados fueron sobornados por los bizantinos y se pasaron al partido de Focio.

El Patriarca Ignacio pudo, desde su destierro, enviar al Papa un informe de lo sucedido. Al conocerlo Nicolás I, privó de todas las dignidades a Focio, suspendió a los legados y restituyó a Ignacio a su sede (año 863).

Cuatro años después moría asesinado Miguel III, y Basilio, su sucesor, internaba a Focio en un monasterio, donde permaneció hasta la celebración del IV Concilio de Constantinopla, VIII Ecuménico, que en su sesión octava excomulgó a Focio, allí presente, y condenó sus escritos (año 869).

En 877 murió el Patriarca Ignacio y con la aprobación del emperador Basilio y el consentimiento del Papa Juan VIII, ambos deseosos de la paz entre Oriente y Occidente, ocupó de nuevo el Patriarcado el astuto Focio.

Pero al morir Basilio, su hijo y sucesor, León VI (año 886), desterró definitivamente a Focio y lo encerró en un convento, donde murió en 891 sin haberse arrepentido de su conducta.

4. Separación definitiva: Miguel Cerulario.- Siglo y medio permanecieron en relativa paz Oriente y Occidente, hasta que fue elevado al Patriarcado de Constantinopla Miguel Cerulario. Una de sus primeras medidas fue cerrar todas las iglesias y monasterios latinos de Constantinopla. El Papa León IX envió legados para reparar el atropello que aquella medida significaba; pero Cerulario no los recibió. En vista de ello, el Papa lanzó decreto de excomunión contra el ambicioso Patriarca Cerulario, dejando los legados el documento sobre el altar de Santa Sofía y abandonando la ciudad. Cerulario, a su vez, excomulgó a los latinos, con lo que el Cisma de Oriente quedó definitivamente consumado, continuando hasta el día de hoy.

Dos Concilios se celebraron para conseguir la unión entre los cismáticos y los católicos, pero no dieron resultado duradero. Rusia, Grecia y Rumania continúan separadas de la Iglesia Católica, llamándose los cristianos de estas naciones ortodoxos o simplemente cismáticos.

Últimamente, y gracias al Concilio Vaticano II y a las gestiones personales de los Papas Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, se advierte una corriente de acercamiento entre Roma y las Iglesias ortodoxas, que parece va a desembocar en la tan deseada unión de los cristianos de Oriente y Occidente.

Responde en tu cuaderno:

12.        ¿Qué es el Cisma de Oriente?¿Cuáles fueron sus causas?

13.        ¿Quiénes fueron los autores del Cisma? Explica brevemente.

                                      13. LA IGLESIA Y EL IMPERIO

1. Los Estados Pontificios.- Los poderes del Papa sobre toda la Iglesia son de orden espiritual; pero para asegurar su independencia en el ejercicio de esos poderes, han tenido los Papas, a través de toda la Historia, un señorío temporal sobre ciertos territorios, que han constituido los llamados Estados Pontificios.

Los Estados Pontificios aseguraron el ejercicio del poder espiritual de los Papas; pero dieron lugar a injerencias de los emperadores en los asuntos eclesiásticos y a la lucha de las investiduras.

                           

2. El Patrimonio de San Pedro.- Los Papas tuvieron desde el principio derecho de propiedad sobre el sepulcro de San Pedro, las Catacumbas y muchos otros edificios y campos que las familias nobles cristianas les regalaban para que pudieran vivir con decoro, atender a sus colaboradores y remediar las necesidades de los pobres.

Estas posesiones formaron el Patrimonio de San Pedro, que se hallaba extendido por Italia, las Galias, Sicilia y el Oriente.

A principios del siglo VIII el Patrimonio de San Pedro se convirtió en el Ducado Romano, donde el Papa era, como autoridad del territorio no de la Iglesia, dependiente del emperador de Bizancio; pero mediado dicho siglo se constituyeron los Papas en soberanos independientes de ese territorio, corno jefes de la República de los Romanos.

3. La donación de Pipino.- Los emperadores de Bizancio y los lombardos, que aspiraban al dominio total de Italia y Roma, veían con malos ojos el crecimiento de los Estados Pontificios.

En 751, el rey lombardo invadió el territorio romano. El Papa Esteban II pide auxilio a Bizancio, sin conseguirlo. Recurre entonces a Pipino, que pide al Papa que lo consagre rey, cosa que hace, ungiéndole a él y a sus dos hijos, Carlos y Carlomán, y nombrándole Patricio de los Romanos. A cambio de esto, Pipino, vencidos los lombardos, hizo donación al Papa de los territorios de Rávena, el Exarcado y la Pentápolis, en los que el Papa siguió ejerciendo verdadero dominio temporal.

4. Carlomagno amplía esta donación.- De nuevo los lombardos, al mando de su rey Desiderio, atacaron Roma en 774Carlomagno, hijo de Pipino, acabó con el reino de los lombardos, incorporándolo a sus estados y como Rey de los Francos y los Lombardos y Patricio de los Romanos, aumentó los Estados Pontificios con la donación al Papa de las ciudades de Bolonia y Ferrara.

5. El Sacro Imperio Romano.- Carlomagno y León III, sucesor de Adriano I, concertaron, para bien de la Iglesia y de Europa, la creación de un nuevo Imperio de  Occidente. Al efecto, en la noche de Navidad del año 800, después de la misa celebrada en la Basílica de San Pedro, León III ungió a Carlomagno como emperador de los romanos, mientras el pueblo aplaudía esta decisión papal cantando: «A Carlos Augusto, coronado por Dios, Grande y Pacífico, Emperador de los Romanos, vida y victoria».

Este título significaba la unión y armonía perfecta entre la Iglesia y el Estado, representados respectivamente por el Papa y el Emperador. El Papa ejercía el poder espiritual y el emperador el poder civil.

Ambos poderes se compenetraban, estando supeditado lo civil a lo eclesiástico, como el cuerpo lo está al alma. Por eso, el emperador defendía a la Iglesia con la espada, y la Iglesia consagraba al emperador, ungiéndole y ciñéndole la corona, y obligaba en conciencia a los fieles a respetar su persona y sus leyes.

6. Influencia de Carlomagno en la vida religiosa y cultural de la Iglesia.- 

Esta unión íntima entre el Romano Pontífice y el emperador trajo a la Iglesia grandes beneficios en el orden religioso y cultural.

Carlomagno promulgó mejores leyes del reino; defendió la integridad de los Estados Pontificios; contribuyó a la mejor formación del clero y a la restauración de las parroquias y monasterios, en los que impuso la observancia de la disciplina monacal, muy relajada en aquel entonces.

Cuidó de que los párrocos predicasen el Evangelio, introdujo el uso del órgano e hizo obligatorio el canto gregoriano en las funciones litúrgicas.

En el orden cultural, Carlomagno trabajó por elevar el nivel científico y literario del pueblo. Abrió en su palacio una escuela llamada Palatina, a la que él mismo asistía con sus hijos para recibir enseñanzas diversas de labios de Alcuino, doctísimo monje inglés, a quien nombró rector o presidente de la misma. Llamó a su reino a innumerables sabios y poetas de todas las naciones; dispuso que en todas las catedrales, parroquias y monasterios se abriesen escuelas de enseñanza primaria y superior para la instrucción del pueblo. Tan beneficiosa y completa fue la reforma de Carlomagno y sus inmediatos sucesores que ha pasado a la Historia de la Iglesia con el nombre de «Reforma Carolingia».


7. El protectorado germánico.- El favor dispensado por Carlomagno a la Iglesia no fue continuado por algunos de sus sucesores, que dieron días amargos al Papado.

Por otra parte, las familias poderosas se disputaban el Pontificado para uno de sus miembros, dando lugar a luchas, venganzas y desórdenes de todo género. Los sucesores de Carlomagno eran incapaces de restablecer el orden. Otón I, de la casa de Sajonia, decidió intervenir en Roma, logrando restablecer la paz. El Papa Juan XII, en agradecimiento, coronó a Otón I emperador, en San Pedro, el día de la Purificación del año 962, quedando así restaurado el Imperio de Carlomagno con el nombre de Sacro Imperio Romano Germánico.

Bajo los Otones el Pontificado sufrió muchas humillaciones, porque los emperadores se reservaban la elección del Papa y hasta lo llegaron a deponer. Al morir el último Otón, el Papado fue juguete de las familias nobles romanas, que impusieron algunas veces personas poco dignas.

8. Las investiduras y su origen.- La intromisión exagerada del poder civil en los asuntos eclesiásticos desembocó en el abuso de las investiduras, de las que la Iglesia triunfó gracias al celo y a la energía del gran Pontífice San Gregorio VII.

Con el nombre de INVESTIDURA LAICA se designaba el acto por el cual el emperador, príncipe o señor temporal, confería un cargo eclesiástico, por ejemplo, un obispado, a un candidato libremente escogido por él.

Esta elección se exteriorizaba con la entrega de los atributos propios de la dignidad eclesiástica correspondiente, como el báculo y el anillo. Los así elegidos eran nombrados también señores territoriales, recibiendo, además, el cetro, con lo cual quedaban más obligados al Príncipe que los encumbraba y ante el cual prestaban juramento de fidelidad y vasallaje.

Poco después recibían la consagración episcopal, a la que se llamaba la investidura eclesiástica. Así resultaba que podían estar al frente de las diócesis, parroquias, y monasterios personas sin ningún espíritu religioso, y muchas veces indignas, que llegaron a comprar por dinero los cargos eclesiásticos que desempeñaban. Este vicio se llamó simonía, de Simón Mago, que quiso comprar a los Apóstoles el don de hacer milagros.

9. Gregorio VII y su plan de reforma.- Los Papas deseaban acabar con este estado de cosas, pero no era fácil vencer la oposición de los príncipes. Entonces, apareció un hombre verdaderamente providencial: el monje Hildebrando, designado por Dios para reformar su Iglesia. El Papa Nicolás II le nombró archidiácono de la Iglesia Romana, y Alejandro II lo hizo su consejero y secretario. A la muerte de este Papa, el pueblo lo aclamó como sucesor de San Pedro, y los Cardenales lo acataron como Sumo Pontífice, en atención a sus virtudes, celo y prudencia, tomando el nombre de Gregorio VII.

Gregorio VII emprendió la gran reforma de que tan necesitada estaba la Iglesia en aquella época oscura. Trató por todos los medios de extirpar el vicio de la simonía y elevar el nivel religioso y moral del clerose preocupó de unir a toda la cristiandadreformó la liturgiasometió a estrecha vigilancia la actuación de todos los Obispos la vida de todos los grandes monasteriosplaneó la primera Cruzada, que no pudo ver realizada porque en 1085 le sorprendió la muerte en el destierro.

10. Luchas de las investiduras: Enrique IV.- Como quiera que la raíz de todos los males que aquejaban a la Iglesia era la investidura laica, contra ella dirigió Gregorio VII sus mayores esfuerzos, prohibiéndola en todos los Estados bajo pena de excomunión.

Todos los príncipes de Europa acataron las disposiciones del Papa, a excepción de Enrique IV de Alemania, que seguía confiriendo cargos eclesiásticos a personas indignas. El Papa le amenazó con la excomunión.

A esta amenaza contestó Enrique IV con un Sínodo del episcopado alemán reunido en Worms, que decretó la deposición de Gregorio VII. Al enterarse de este sacrílego acuerdo, Gregorio VII lanzó excomunión contra Enrique IV y dispensó a todos sus súbditos del juramento de fidelidad, deponiendo y excomulgando a los Obispos alemanes partidarios del emperador.

Esta medida fue desastrosa para Enrique IV. Le abandonaron sus amigos y se le sublevaron los sajones. Los grandes del reino estaban dispuestos a elegir otro emperador si antes de un año no era absuelto por el Papa de la excomunión que sobre él pesaba.

11. Enrique IV en Canossa.- Hallándose el Papa en el Castillo-fortaleza de la condesa Matilde, llamado Canossa, se presentó el emperador Enrique IV con el ruego de que el Papa le recibiese. Era el 25 de enero de 1077. Habiéndose negado el Papa a ello, el emperador anduvo, por espacio de tres días, rondando el castillo, con los pies descalzos y en hábito de penitente, esperando ser recibido y absuelto por el Papa. Por fin, éste lo recibe y lo absuelve, celebrando la Santa Misa y dando la Sagrada Comunión al emperador arrodillado.

12. El Concordato de Worms.- Dueño Enrique IV del cetro y la corona, se sublevó de nuevo contra Gregorio VII, nombrándole un antipapa en la persona de Clemente IIISe dirigió contra Roma y la tomó, refugiándose el Papa en el castillo de Sant Angelo y huyendo después a Monte Cassino y Salerno, donde murió repitiendo las palabras del Salmo: «Amé la justicia y aborrecí la iniquidad; por eso muero en el destierro».

Después de varias vicisitudes, Enrique V, hijo y sucesor de Enrique IV, pactó con el Papa Calixto II, en Worms, un Concordato en virtud del cual el Emperador renunciaba a la investidura del báculo y el anillo y aceptaba la elección canónica. El Papa, a su vez, consentía en la investidura del cetro hecha por el emperador. Esta solución fue ratificada en el I Concilio de Letrán de 1123, IX Ecuménico.

De esta manera quedaba bien clara la primacía del poder espiritual sobre el temporal.

Responde en tu cuaderno:

14.        ¿Para qué servían los Estados Pontificios?

15.        ¿En qué consistió la ayuda de Pipino y Carlomagno a la Iglesia?

16.        ¿Qué es el Sacro Imperio Romano?

17.        ¿Cómo ayudó Otón I al Papa? ¿Y los otones?

18.        ¿Qué fue la investidura laica?

19.        ¿En qué consistió la reforma de Gregorio VII?

20.        Cuenta la lucha de las investiduras.

14. EL DESTIERRO DE AVIÑÓN Y EL CISMA DE OCCIDENTE

1. Bonifacio VIII.- Él último gran Papa de la Edad Media fue Bonifacio VIII (1294-1303). Aunque tenía  excelentes cualidades, sus luchas contra Felipe IV el Hermoso de Francia y la familia Colonna le acarrearon graves fracasos. Alcanzó algunos éxitos, como el jubileo del año 1300. Publicó la famosa Bula «Unam Sanctam», en la que definía la superioridad del poder papal sobre el de los príncipes. Detenido por Nogaret, ministro del rey francés, en Anagni, y maltratado por un Colonna, pudo escapar a Roma, y murió un mes después.

2. Elección de Clemente V.- A Bonifacio VIII, le sucedió el Papa Benedicto XI, que murió al año siguiente. Reunidos los Cardenales eligieron, después de once meses, al Arzobispo de Burdeos, que se llamó Clemente V, el cual se hizo coronar en Lyon y fijó su residencia en Aviñón, ciudad del mediodía de Francia. Las causas de esta decisión fueron las presiones ejercidas por el rey francésFelipe el Hermoso, y la situación anárquica de Roma y los demás Estados Pontificios que hacía muy difícil la vida de los Papas allí.

Obligado por el rey y Nogaret, su ministro, Clemente V  suprimió la Orden de los Templarios, a pesar de que el Concilio de Viena (Francia), XV Ecuménico, de 1311 la declaró inocente. Clemente V murió en el año 1314.

3. Los Papas en Aviñón.-

Los seis Papas siguientes continuaron residiendo en Aviñón hasta el año 1377. Todas las naciones cristianas miraban al Papa como un súbdito del rey francés, lo cual rebajó considerablemente el prestigio del Pontificado.

Aunque los Papas de Aviñón fueron, en general, cultos, virtuosos y emprendedores, no pudieron, sin embargo, sustraerse a los vicios de la corte francesa, ni evitar la intromisión de los monarcas en los asuntos de la Iglesia.

La ausencia de los Papas de Roma motivó una completa anarquía en los Estados Pontificios, que hubo de reprimir el Cardenal español, hábil político y doctísimo jurista, Gil de Albornoz, enviado por Inocencio VI.

4. Fin del destierro.- El Papa Urbano V se trasladó a Roma por no sentirse seguro en Francia; pero poco tiempo después regresó a Aviñón, por miedo a los disturbios que en Roma promovían el populacho y los nobles y por exigírselo así los Cardenales franceses.


Su sucesor, Gregorio XI, movido por los ruegos de Santa Catalina de Siena y las amenazas de los romanos de nombrar un antipapa, regresó por fin a Roma en 1377, permaneciendo allí durante un año, hasta su muerte.

La estancia de los Papas en Aviñón duró 72 años, y a causa de los males que esto acarreó a la Iglesia se la denominó El destierro de Aviñón y también El cautiverio de Babilonia, por los 70 años que estuvieron los judíos en poder de Nabucodonosor.

5. El Cisma de Occidente.- Con Gregorio XI terminó el destierro de Aviñón, pero comenzó otro mal peor para la Iglesia, que fue el Cisma de Occidente; durante el cual hubo dos y hasta tres Papas, dividiéndose las naciones cristianas de Europa en tantos partidos como Papas había. Esta vergonzosa situación duró cuarenta años y trajo males sin cuento a la Iglesia, de los que se pudo recuperar gracias al especial auxilio que su Fundador le dispensó

6. El Concilio de Constanza: terminación del Cisma de Occidente.- Los príncipes cristianos y el pueblo fiel anhelaban la solución del Cisma de Occidente. De la misma manera, los Cardenales y Obispos de los tres Papas deseaban la terminación de este estado de cosas, para lo cual se reunió en Constanza, el año 1414, un Concilio decidido a acabar con el cisma. En efecto, el Concilio de Constanza obligó a renunciar a Juan XXIII, sucesor de Alejandro V, Papa de Pisa. Gregorio XII abdicó voluntariamente, y Benedicto XIII, nuestro Pedro de Luna, después de ser depuesto por el Concilio, fue abandonado de todos sus partidarios a excepción de dos Cardenales, en compañía de los cuales se retiró al castillo de Peñíscola (Castellón de la Plana), donde murió en 1422.

El Concilio de Constanza eligió Papa a Martín V, que fue reconocido por toda la cristiandad. Así terminó el Cisma de Occidente, que si bien produjo daños a la Iglesia, no impidió que en uno y otro partido brillasen santos de primera categoría, como nuestro San Vicente Ferrer, que defendió a Benedicto XIII, y Santa Catalina de Siena, que trabajó en favor de Urbano VI.

Una vez más se vio claramente la presencia de Cristo en su Iglesia, que, de no ser divina, no habría podido subsistir a la terrible contienda.

Responde en tu cuaderno:

21.        ¿Por qué fijó Clemente V su residencia en Aviñón?

22.        ¿Por qué vuelve Gregorio XI a Roma 72 años después?

23.        ¿Qué fue el Cisma de Occidente? ¿Cómo se terminó?

15. VIDA RELIGIOSA, CULTURAL Y SOCIAL DE LA EDAD MEDIA

1. La Iglesia, luz del Mundo y sal de la Tierra.- Durante la Edad Media, la Iglesia sufrió los ataques de las invasiones, el desgarramiento de los cismas, la opresión de los príncipes y, como consecuencia, la Simonía y las Investiduras; pero de todas estas pruebas salió victoriosa, gracias a la presencia del Jesucristo, su Divino Fundador.

En efecto, la Iglesia creó en el pueblo cristiano conciencia de unidad viva, convirtiendo a los bárbaros, condenando el cisma y buscando la resolución pacífica.

Resucitó en la Cristiandad el espíritu de Caballería, organizando las Órdenes Militares. Y fomentó la paz mediante la tregua de Dios (prohibición de combatir desde la noche sábado hasta la mañana del lunes, los jueves, en memoria de la Ascensión, viernes, día de la Pasión, y sábado, día de la Resurrección; se incluyó en la tregua el Adviento y la Cuaresma). Estos esfuerzos se hacían así para limitar los daños de las guerras feudales. La pena era la excomunión. La tregua pronto se extendió a toda la Cristiandad por el Tercer Concilio Lateranense (Undécimo Concilio Ecuménico) de 1179. Por la Paz de Dios, determinados lugares (iglesias, monasterios, cementerios), con las y personas acogidos a ellos, quedaban especialmente protegidos frente a cualquier tipo de violencia

Combatió el exagerado amor al lujo y a las riquezas fundando las Órdenes Mendicantes con su influjo sobre las costumbres del pueblo y el espíritu de generosidad con los necesitados.

Aseguró la primacía del poder espiritual sobre el temporal en la lucha de las Investiduras.

Comenzó las grandes aventuras misioneras en Europa, África y Asia, que prepararon las futuras de América.

Hizo asequibles al pueblo las ciencias y las letras con las escuelas de las parroquias, monasterios y catedrales; Fundó las primeras Universidades e impulsó el cultivo de las ciencias.

Sublimó el Arte: la Arquitectura, construyendo catedrales, monasterios y hospitales admirables promoviendo la Escultura y la Pintura con cuadros, tallas y vidrieras, que son bellísimas catequesis. También el Arte la Música, el Arte Dramático y la Poesía.

Defendió a los obreros, agrupándolos en Hermandades y Gremios, que regulaban la práctica y aprendizaje de los oficios y la asistencia social a los obreros, y cuidó de los pobres y enfermos, abriendo para ellos Asilos y Hospitales, además de la acción de las cofradías.

En una palabra: fue «luz del mundo y sal de la tierra», como Jesucristo, su Divino Fundador, le mandó en el famoso Sermón de la Montaña.

2. La vida cristiana en la Edad Media.- Los grandes Papas de la Edad Media consiguieron separar el poder espiritual, reservado a la Iglesia, y el temporal, ejercido por los reyes y los príncipes. También lograron la independencia y libertad en la colación de cargos eclesiásticos, sobre todo en la elección del Romano Pontífice y de los Obispos.

El Colegio Cardenalicio adquirió mucha importancia desde que Nicolás II le encomendó la elección del Papa, que venían atribuyéndose los emperadores.

Como los Obispos eran al mismo tiempo señores feudales y príncipes temporales, les resultaba muy difícil atender por sí mismos al cuidado pastoral de sus diócesis, por lo que algunos se procuraban Obispos auxiliares y Vicarios generales, a quienes se lo encomendaban principalmente.

Se crearon los Cabildos de Canónigos en las Catedrales y se consolidó la vida parroquial.

Se instituyeron nuevas fiestas en honor del Señor, como el Corpus Christi y la Santísima Trinidad, celebrándose con mayor esplendor las ya existentes. En honor de la Virgen se extendió la devoción al Santo Rosado y al Escapulario del Carmen.

El culto a los santos también se incrementó durante la Edad Media, venerándose sus imágenes y reliquias y multiplicándose las peregrinaciones a los santuarios famosos, sobre todo a Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela.


A pesar de los muchos vicios y groseras costumbres que trajeron consigo los bárbaros, brillaron, sin embargo, en el pueblo una fe profunda, una piedad sincera y, sobre todo, una caridad y abnegación sin límites. Así lo demuestran las Cruzadas y las Órdenes Militares, al igual que la creación de numerosos hospitales y asilos para el cuidado de enfermos y desvalidos.

3. Los Sacramentos.- EL BAUTISMO, que hasta el siglo XII se hizo por inmersión, comenzó a administrarse por infusión, es decir, como en la actualidad, derramando el agua sobre la cabeza.

LA EUCARISTÍA, que se administró hasta el siglo XII bajo las dos especies, se dio desde entonces bajo la sola especie de pan. Se daba la Comunión a los niños inmediatamente después del Bautismo; desde ahora se exigió el uso de razón para recibirla. En cambio, los fieles, en general, y hasta los mismos clérigos y religiosos, abandonaron casi por completo la práctica de la Comunión, teniendo que imponerla el Concilio IV de Letrán, por lo menos, una vez al año, en tiempo de Pascua.

LA PENITENCIA experimentó también cambios notables. A la Penitencia pública sucedió la Penitencia privada. La confesión había de hacerse, por lo menos, una vez al año (IV Concilio de Letrán, 1215). Las penitencias canónicas fueron sustituidas por peregrinaciones, limosnas y, sobre todo, por las indulgencias, cuyo uso se fue generalizando cada vez más.

En cuanto al MATRIMONIOse decretó la nulidad del clandestino, disponiendo el IV Concilio de Letrán que fuese precedido de las amonestaciones y se celebrase en público, ante el párroco y dos testigos.

La liturgia y los impedimentos matrimoniales eran ya los mismos que en la actualidad.

4. Vida cultural. La cultura literaria y científica fue durante la Edad Media patrimonio exclusivo de la Iglesia, que la extendió por medio del Trivio (las tres enseñanzas fundamentales de Gramática, Retórica y Dialéctica) y el Cuadrivio (cuatro disciplinas científicas, a saber: Aritmética, Música, Geometría y Astronomía), hasta que se fundaron las Universidades en que cabían todas las ramas del saber.

Un notable florecimiento cultural se dio en la época carolingia. En la época de los Otones, el monje GERBERTO, que llegó a ser Papa con el nombre de Silvestre II, fue el hombre más sabio de su tiempo, pues dominó completamente las Matemáticas, la Mecánica y la Astronomía, siendo el inventor del reloj mecánico (año 1003).

De las Islas Británicas vinieron a Europa sabios de primera magnitud, como SAN BEDA EL VENERABLE, muerto en 735, y el ya citado ALCUINO, director de la Escuela Palatina de Carlomagno.

En España, y durante el período Visigótico, florecieron los cuatro santos y sabios hermanos San Leandro, San Isidoro (recopilador de toda la sabiduría anterior en las “Etimologías”), San Fulgencio y Santa Florentina, sin contar otros sabios y santos, como San Braulio de Zaragoza, Tajón, etc.

5. Las grandes Órdenes religiosas: San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán.- Contra el exagerado apego a las riquezas y al lujo que corroía a muchas ciudades de Europa, se fundaron las llamadas Órdenes religiosas mendicantes, que hacían de la pobreza, del trabajo y de la mortificación la base de su existencia. Las principales Órdenes religiosas fueron:

 LA FRANCISCANA, fundada por San Francisco de Asís (Italia). Su espiritualidad, con una vida de pobreza y caridad, era admirable. Murió el 3 de octubre de 1226, y el 15 de julio de 1228 era canonizado por Gregorio IX.

LA ORDEN DE PREDICADORES O DOMINICOS fue fundada por Santo Domingo de Guzmán, natural de Caleruega, en España, y aprobada por el Papa Honorio III en 1216. Como su nombre indica, el fin primordial de esta Orden era predicaren estilo claro y sencillolas verdades de la Fe católica y convertir a los herejes albigenses. También cultivó la enseñanza de la Teología en las Universidades. A Santo Domingo de Guzmán se atribuye la devoción del Santo Rosario. Fue canonizado en 1234 por Gregorio IX.

También es de esta época la ORDEN DE LOS CARMELITAS. Los Carmelitas comenzaron siendo ermitaños o anacoretas en las faldas del Monte Carmelo, imitando a los Profetas Elías y Eliseo.

A fines de la Edad Media aparecieron también los AGUSTINOS o Ermitaños de San Agustín, que se multiplicaron mucho por todo el mundo.

Universidad de Salamanca



6. Las Universidades.- El aumento de población, el contacto con Oriente que trajeron las Cruzadas y, sobre todo, el deseo y la necesidad de aprender, dieron lugar a las Universidades, que aparecen ya a fines del siglo XII como centros superiores donde se estudiaban todas las ciencias: Teología, Filosofía, Derecho, Medicina, etc. Todas las Universidades de esta época deben su origen a la Iglesia, siendo las más notables la de París, llamada de la «Sorbona»; la de Bolonia, la de Oxford y la de Cambridge, En España sobresalió la de Palencia, que pasó a Salamanca, y después la de Alcalá, tan importantes como las Universidades extranjeras ya citadas.

 7. La Escolástica: San Anselmo, San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.- LA ESCOLÁSTICA es un sistema encaminado a explicar los dogmas de la Teología católica sirviéndose de los argumentos suministrados por la Filosofía, sobre todo por la de los grandes filósofos griegos, Platón y Aristóteles.

Los precursores de la Escolástica fueron: SAN ANSELMO, Arzobispo de Cantorbery, y PEDRO LOMBARDO, famoso por sus cuatro libros de las Sentencias, síntesis de toda la Teología de su tiempo.

Pero el gran desarrollo de la Escolástica tuvo lugar en el siglo XIII, siendo sus principales representantes San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.

SAN ALBERTO MAGNO, alemán, enseñó con éxito inigualable en París, Colonia (donde tuvo por discípulo a Santo Tomás de Aquino) y Roma. Por su dominio en Teología, Filosofía, Ciencias y Matemáticas, se le denomina el «Doctor Universal». Murió en Colonia en 1280.



   Pero la figura más eminente de la Escolástica es SANTO TOMÁS DE AQUINO. Se educó de niño con los monjes benedictinos del célebre monasterio de Monte Cassino; ingresando, todavía adolescente, en la Orden de Predicadores. Estudió en Colonia bajo la dirección de San Alberto Magno, que pronto descubrió la enorme capacidad de su discípulo.

Enseñó con gran aplauso en París, Roma y Nápoles. Entre las muchas obras de su portentosa inteligencia descuella la famosa Suma Teológica, síntesis admirable del saber religioso de su tiempo.

Murió en el monasterio cisterciense de Fossa Nova, en 1274, cuando se dirigía al II Concilio de Lyon, XIV Ecuménico, siendo canonizado por el Papa Juan XXII en 1323.

Es el Patrón de los estudiantes.

8. Teología mística: San Bernardo y San Buenaventura.-Se llama MÍSTICA la parte, o más bien aspecto, de la Teología que estudia y procura la unión íntima del alma con Dios por medio del cumplimiento de su divina voluntad y la práctica de las virtudes cristianas, sobre todo de la caridad.

Los grandes escolásticos de la Edad Media fueron también grandes místicos; pero aparte de ellos sobresalen San Bernardo y San Buenaventura.

SAN BERNARDO, a la edad de veintiún años ingresó en la Orden del Císter, de reciente creación, siendo fundador del Monasterio de Claraval, que dirigió hasta su muerte en calidad de Abad, teniendo entre sus monjes a su hermano mayor y a su propio padre.

SAN BUENAVENTURA, llamado el Doctor Seráfico por pertenecer a la Orden Seráfica o Franciscana, nació en Bagnorea, cerca de Viterbo (Italia), en 1221.

Estudió en la Universidad de París, e ingresó en la Orden Franciscana, de la que fue elegido Superior General. Consiguió elevar el nivel cultural y la observancia religiosa en su Orden. Murió en 1274.

9. La arquitectura cristiana en la Edad Media.-

Las Órdenes religiosas, en especial la de Cluny, emplearon el ARTE ROMÁNICO en la construcción de sus monasterios, iglesias y catedrales, siendo innumerables los ejemplares de este estilo que se conservan en muchas capitales de Alemania, Italia y Francia.

En Oriente se cultivó un arte al que se denomina BIZANTINO,


cuyo prototipo es la Iglesia de Santa Sofía, en Constantinopla.

A partir del siglo XIII aparece el ESTILO GÓTICO, de altas y grandiosas torres, existiendo muchas y preciosas catedrales de este estilo en toda Europa: París, Chartres, Amiens, Reims, Colonia, Milán, León, Burgos, etcétera.

En España, además de los estilos antedichos, se emplearon el MOZÁRABE y el MUDÉJAR, ambos de marcada inspiración musulmana.

  

10. Vida social en la Edad Media.- La Iglesia siguió trabajando durante toda la Edad Media por dignificar a la mujer y defender el matrimonio y los hijos contra la poligamia y el divorcio. Se esforzó por suavizar la situación de los esclavos, hasta conseguir su liberación; aminoró el rigor de las guerras con la tregua de Dios, que imponía la paz desde el jueves al lunes de cada semana; instituyó el derecho de asilo, por el que se libraban de la muerte cuantos reos se acogían a un lugar sagrado, como iglesias, monasterios, etc.; erigió, junto a las Universidades, Colegios Mayores para dar enseñanza y manutención gratuitas a los estudiantes pobres; y, por último, creó las Hermandades o Gremios de trabajadores del mismo oficio, para defender a los obreros contra los grandes señores.

 

Responde en tu cuaderno:

24.        Anota las principales aportaciones de la Iglesia en la Edad Media.

25.        ¿Qué cambios se dieron en la administración de los sacramentos?

26.        Describe las órdenes mendicantes.

27.        Cita las principales universidades de la Edad Media.

28.        ¿Qué es la escolástica? ¿Quiénes son sus dos representantes principales?

29.        La arquitectura cristiana en la Edad media.

 

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